Industria cerámica apuesta por la exportación

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Actualmente, la exportación de productos cerámicos supera los cuatro millones de dólares anuales. Por su calidad, el insumo tiene una alta demanda en varios países, lo que impulsa a innovar e invertir de forma continua. Sin embargo, el principal reto para las empresas del sector es la lucha contra el contrabando.

Por Eliana Ferrufino A.

La exportación de la industria cerámica es la mayor apuesta de las empresas bolivianas, ya que ha crecido de forma sostenida en los últimos tres años, con tres mercados internacionales principales: Perú, Chile y Ecuador. Según datos preliminares del Instituto Nacional de Estadística (INE) procesados por la Unidad de Estadísticas del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), en 2018 el valor total ascendió a 4.270.136 dólares, en 2019 se generó 4.216.970, en 2020, 4.552.453 dólares y este año, hasta el mes de junio, 3.962.873 dólares.

La jefa de la Unidad de Estadística del IBCE, Jimena León, indicó que la exportación de productos cerámicos supera los cuatro millones de dólares anuales, de los cuales un 80% corresponde a ladrillos de cerámica para la construcción. El principal mercado de destino para la venta externa en 2020 fue Perú, pero además se exportó a otros ocho mercados: Chile, Ecuador, Colombia, Argentina, Uruguay, Italia, Paraguay y Alemania.

Los productos con mayor exportación, además de los ladrillos de cerámica, son placas y baldosas para pavimentación o para revestimiento (con excepción de algunas subpartidas); las tejas de cerámica; los elementos de chimenea, conductos de humo, ornamentos arquitectónicos y otros artículos similares, así como otros ladrillos de construcción, bovedillas y cubrevigas.

En cuanto al volumen de estos insumos, expresado en kilogramos (kg) brutos, su exportación se mantuvo en crecimiento desde 2018 hasta mediados de este año. Por mostrar algunas cifras, en 2018, los ladrillos alcanzaron un volumen de 71.128.354 kg y en 2020 de 94.446.003 kg; de las tejas de cerámica, las cifras subieron de 355.931 kg (en 2018) a 665.890 kg (en 2020). El volumen total, en 2018, fue de 78.198.880 kg, en 2019, 80.889.525 kg y en 2020, 98.975.077; hasta junio de este año las cifras van 74.083.095 kg.

Sobre la importación de cerámica, León expresó que supera a las exportaciones, al promediar los 55 millones de dólares anuales; las placas y las baldosas para revestimiento son el principal producto importado. Los proveedores prioritarios son China y Brasil, seguidos de Colombia, España, Alemania y Austria.

El producto boliviano tiene alta demanda

El gerente comercial de Cerámica Gladymar S.A., Luis Fernando Arias, manifestó que, a comparación de 2018 y 2019, se han abierto mayores oportunidades de exportación en Chile, Colombia y Ecuador. Previamente se exportaba a Perú y ahora se han incorporado estos países que demandan el producto boliviano. “La nueva tecnología en los procesos de fabricación nos ha permitido ser competitivos en los mercados internacionales, con una nueva propuesta de valor”, agregó.

La jefa comercial de Cerámica Coboce, Karen Reintsch, coincidió con Arias que la exportación se encuentra en franco crecimiento y expansión, añadió que se consolidaron las exportaciones a mercados de Chile, Perú, Ecuador y se concretó el ingreso a mercados colombianos. “Por varios años, Coboce tiene un trabajo sostenido en mercados internacionales, que nos ha hecho merecedores a recibir reconocimientos como el primer lugar en exportaciones”, destacó.

A su turno, el jefe comercial de Cerabol Cerámica, José Luis Medrano, señaló que la empresa solo está exportando a Uruguay en baja escala; debido al cambio y a los competidores internacionales, Bolivia no cuenta con precios competitivos. “Hemos sentido un alta favorable, lo que incluso nos deja en mejor posición que el año 2019. De a poco, la economía retoma su curso y las inversiones en la construcción toman el protagonismo de siempre”, acotó.

Arias contextualizó que la industria cerámica boliviana ha sido fuertemente afectada en los últimos años, dada la caída en la actividad de la construcción desde los años 2017 y 2018, sumado al crecimiento desmedido de los productos importados provenientes principalmente de la China y del Brasil, que han copado hasta un 30% aproximadamente del mercado interno. Sin duda, la pandemia y la cuarentena rígida vivida durante una buena parte del 2020 no han sido de ayuda para el sector.

“Sin embargo, algunas medidas salvaguardas adoptadas por el Gobierno, que en una primera instancia se requería de autorizaciones previas, y que recientemente se han subido los aranceles para pisos y revestimientos cerámicos provenientes de países fuera del Mercosur y de la CAN, coadyuvan a proteger la industria nacional, permitiéndonos un mejor desempeño en nuestro mercado interno”, recalcó.

Por otro lado, Arias notó una dinámica muy interesante en el mercado nacional poscuarentena rígida, que ha permitido producir un mayor volumen y, consecuentemente, con mayores eficiencias, además de lograr mejores resultados. En cambio, Reintsch dijo que la industria está atravesando un cambio rotundo de preferencias y una consolidación al consumo de formatos grandes de parte del mercado, desplazando a los productos de formato pequeño.

Innovación e inversión de empresas del sector

Coboce ha implementado tecnología de punta, con el uso en los procesos de serigrafía digital HD, hornos, prensas y otros para la producción de formatos a partir de 50×50 centímetros y 60×60 cm, máquinas de rectificado que permiten otorgar al cliente productos sin diferencias dimensionales que garantiza un acabado elegante y prolijo. “Realizamos inversiones de maquinaria digital HD, la cual permite ampliar las opciones de productos con diseños serigráficos elegantes y diversos”, informó la jefa comercial.

Además, Reintsch especificó que la empresa genera más de 400 empleos directos y más de 1.000 empleos indirectos, con rubros de logística y transporte, seguridad, limpieza, ventas, entre otros. “El aporte del rubro a la economía boliviana es importante, ya que la construcción es un referente económico fundamental y con nuestra gran gama de productos, colores, diseños, tamaños y texturas logramos ofertar a este segmento de mercado con materiales para la realización de obra fina”, dijo.

Gladymar ha efectuado inversiones de aproximadamente $us 15 millones en los últimos tres años, con el fin de contar con la tecnología que permita producir productos de alta calidad, y con diseños y formatos acordes con las tendencias de los mercados internacionales. De esta manera, se convirtió en la primera industria nacional en producir un formato en 90×90 cm, así mantiene su liderazgo en fabricación, al haber sido también los primeros en sacar líneas de porcelanato en 60×60 cm hace casi 10 años, y muy pocos años más tarde en 60×120 cm.

“Todos los años venimos haciendo inversiones que nos ayuden a adaptar nuestros procesos productivos en función de las cambiantes demandas del mercado, especialmente en diseño y formatos, adaptando tecnología de última generación. Nuestra principal inversión la pusimos en marcha el 2018, lo que nos ha permitido dar un gran salto en estos conceptos”, resaltó Arias. Hoy por hoy, Gladymar tiene una de las plantas más modernas en Latinoamérica, sus productos fueron seleccionados para ser exhibidos en las principales ferias internacionales como una muestra de lo que se puede lograr a través de un proceso por vía seca, en términos de calidad, diseño y tamaño.

Destacó que la compañía proporciona trabajos dignos a la gente, ya que como industria cerámica nacional provee más de 3.000 empleos directos y casi 15.000 empleos indirectos. “Evitamos la salida de divisas de nuestro país, fortaleciendo nuestra economía, y contribuimos a la generación de ingresos a través del pago de nuestras obligaciones sociales y tributarias”, alegó.

Cerabol, en la última década, ha adquirido una línea de producción totalmente nueva y automatizada (en 2016), la otra línea ha sido modernizada en cuanto a técnicas de decoración y embalaje, lo que les permite estar a la vanguardia y economizar costes.

“Con 50 años de trayectoria empresarial fuimos pioneros en la mecanización de la cerámica, nosotros dimos el gran paso de lo artesanal a la fabricación industrial de la cerámica; de la misma forma fuimos los primeros en lanzar productos impresos con tecnología HD”, expuso Medrano.

Enfatizó que estas innovaciones y pujante modelo de negocio permite contribuir al país generando empleos dignos, desarrollo económico y la posibilidad de ofrecer productos de estándar internacional a sus clientes. Sobre las inversiones, apuntó que no se ejecutó alguna el año pasado, porque el principal objetivo es mantenerse saludable financieramente, para que a partir de 2023 se encaren nuevos desafíos productivos. “Contamos con una unidad productiva y dos sucursales en Santa Cruz, generamos 120 empleos directos”, acotó.

El mayor desafío es el contrabando 

El jefe comercial de Cerabol comentó que el principal desafío para la industria cerámica es el contrabando, sobre todo de Brasil, porque como el país vecino tiene mucha oferta y se encuentra dentro de los acuerdos con el Mercosur no existen aranceles y eso perjudica de sobremanera. El gerente comercial de Gladymar agregó que se debe luchar contra las importaciones ilegales y, al mismo tiempo, promover junto con el Gobierno y otras instituciones regionales y nacionales, para que la gente consuma lo “Hecho en Bolivia”. 

“En los últimos años, la industria cerámica boliviana ha estado haciendo inversiones importantes para subir sus volúmenes de producción y competir contra el producto importado en variedad de formatos y diseños”, dijo. Mientras que la jefa comercial de Coboce hizo notar otro reto, el de satisfacer las necesidades del mercado implementando la maquinaria y tecnología adecuada para producir o aumentar producciones de placas cerámicas grandes y otras con formatos novedosos y diferenciados, más enfocadas a tendencias de diseño y decoración.

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