Radiografía del sector constructor y perspectivas 2021

La construcción mueve aproximadamente 17 sectores económicos, que generan productos, servicios y mano de obra. Por tanto, reactivar la industria de manera oportuna implica directamente reimpulsar la actividad productiva.

Eliana Ferrufino A.

El desarrollo y la ejecución de planes de inversión pública por parte del aparato estatal, respaldado por la contribución del empresariado privado, es la clave para dinamizar la construcción el próximo año. Para ello, el pago de planillas al sector y la liquidez en la banca para el refinanciamiento de préstamos serían el punto de partida, según economistas y constructores.

“Para el 2021, la construcción debe ser tomada en cuenta como un pilar importante para la reactivación de la economía. Se espera que el Gobierno emita políticas y normas que apoyen y motiven al empresariado privado a participar del desarrollo de la infraestructura en el país, generar seguridad jurídica y sobre todo cumplir con las obligaciones con el rubro”, manifestó el presidente de la Cámara Boliviana de la Construcción (Caboco), Luis Bustillo.

Dichas obligaciones implican efectivizar el pago de la deuda con las empresas, lo que impulsaría y tendría una repercusión en aspectos como la generación de empleos o el pago al sistema financiero y tributario.

El economista Juan Pablo Suárez Suárez informó que para el siguiente año se prevé una reactivación, en primera instancia, comandada por la inversión pública, mediante algún programa similar al Fondo Social de Emergencia del gobierno de Víctor Paz Estensoro de 1982. Además, “se espera un efecto rebote y una fuerte inversión estatal”.

A su turno, Jaime Quevedo Ferrufino, economista jefe de Big Picture, destacó la relevancia de que el Gobierno regule la banca. “Hay que incentivar que vuelva a crecer, a generar créditos, porque reactivará la economía (…), entre la construcción y el mercado inmobiliario se abarca casi un 40% de la cartera. Realmente es clave para la banca; si no tenemos préstamos, tampoco dinamizaremos el sector”, alertó.

Explicó que el Estado, al ser el actor principal en la construcción en Bolivia y tener capacidad de endeudamiento, incluso posibilidad de condonación de deudas, tendrá recursos para reactivar la construcción.

“Si hay reactivación, habrá planes de inversión importantes en el aparato estatal, ojalá el sector privado pueda acompañar este crecimiento; dependerá de que la banca consiga liquidez para otorgar préstamos, se debe analizar los refinanciamientos de préstamos, que en teoría vencen en diciembre”, argumentó.

Por su parte, el presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), Luis Fernando Barbery Paz, reveló que las perspectivas de crecimiento de las empresas para 2021 son favorables solo para tres de cada 10 en los departamentos de La Paz y Cochabamba y dos de cada 10 en Santa Cruz, según un estudio realizado por la CEPB, con el apoyo de la Oficina de Actividades para Empleadores de la OIT. Más del 90% de las compañías consideran que el siguiente año no será propicio para la inversión y más del 60% piensan que no podrán crecer o mejorar su situación.

“Esperamos que la agenda política disminuya y se ponga más atención al control de la pandemia y la recuperación de la economía. Ello pasa por un acuerdo nacional, que se logre a través de un diálogo sincero, participativo, abierto y transparente, el cual no se ha dado hasta ahora. Confiamos en que pueda ser un objetivo importante para el Gobierno que tiene la responsabilidad en este momento”, acotó.

ALCANCE DE LAS INVERSIONES Y EL APORTE AL PIB
De acuerdo con Jaime Quevedo, “la inversión pública (en 2019) ascendió cerca a los 20.000 millones de bolivianos y la privada cerca a los 6.000 millones, casi tres veces más, de esos 6.000 millones se destinaron a proyectos sumamente interesantes y seguro continuarán ejecutándose, pero hay que incentivar que se realicen en todo el país”, enfatizó.

Sobre el aporte al Producto Interno Bruto (PIB) del rubro, Suárez expresó que es entre un 3% y 4%, aunque su incidencia en el empleo es mucho mayor.
Por su parte, Luis Bustillo advirtió de la recesión, el dato más alarmante es que al segundo trimestre del 2020 el sector tiene una participación negativa de 50.95%, es decir que se tuvo una caída bastante fuerte del 33%.

FORTALEZAS DEL SECTOR SON SU GRAN OPORTUNIDAD
“La principal fortaleza es que la construcción es de alta intensidad en mano de obra, lo que ocasiona que el rubro tenga mucho interés por parte de los administradores de los tres niveles de gobierno”, recalcó Juan Pablo Suárez.

Jaime Quevedo coincidió en este sentido y agregó que a la vez es una gran oportunidad, ya que si el Gobierno busca recuperar la estabilidad económica debe remediar el desempleo generado en el rubro por la pandemia.

Cabe resaltar que la construcción está integrada con la economía de compañías de cemento, de ladrillos y de varios insumos más que involucran mano de obra.
Para Quevedo y para Bustillo, el sector es el más bondadoso y amigable, requerido en todos los ámbitos, desde una pequeña vivienda hasta grandes infraestructuras.

“Por eso, estamos seguros que nuestra mayor fortaleza como sector y empresarios está basada en las ganas de contribuir e ir de la mano en el crecimiento del país”, acotó Bustillo.

El presidente de la Caboco mencionó al nuevo gobierno como otra oportunidad, ya que dentro de sus discursos y afirmaciones se comprometió a reactivar la economía de Bolivia.

Por tanto, espera que se convoque al sector para participar de la creación de políticas públicas que hagan efectiva esta tarea. Agregó que las empresas nacionales tienen experiencia y capacidad en diferentes especialidades, por lo cual están calificadas para llevar adelante cualquier tipo de obra pública, así como existen otras que invierten en el sector inmobiliario y aportan acorde a las necesidades y tendencias.

MEDIDAS PARA REACTIVAR LA ECONOMÍA DEL PAÍS
Para Luis Barbery, el primer paso es el control de la pandemia, es decir, controlar su evolución, más no regresar a cuarentenas rígidas. La informalidad y la dependencia de ingresos diarios de muchas familias hacen que sea imposible pensar en otro cierre. El reto es monitorear el problema sanitario con mayor capacidad, a partir de una estrategia efectiva, con fuerte nivel de testeo, atención temprana y fortalecimiento del sistema de salud.

“En el ámbito económico, de manera urgente, necesitamos que desde el Estado se generen las condiciones que permitan inyectar recursos. De modo que se pueda dinamizar la demanda; disminuir la presión impositiva; fortalecer las medidas para proteger el empleo y hacer esfuerzos para pagar las deudas de gestiones pasadas a las empresas, especialmente del sector de la construcción”, enfatizó.

Al igual que los entrevistados, el titular de la CEPB manifestó que se precisa de un plan a corto y mediano plazo que responda a las necesidades de reactivar el aparato productivo, disminuir los niveles de incertidumbre y alentar la inversión y la generación de trabajo. Dichas medidas deben contar con la participación del Gobierno, el sector privado y los trabajadores.

UN 2020 LLENO DE DIFICULTADES
Bustillo reveló que, para la construcción, que trabaja con la obra pública, se han tenido dificultades que se agravaron en 2020 por la pandemia, en relación a la ejecución de los proyectos y la falta de pago de planillas de avance de obra; a ello se sumó la falta de atención de las autoridades del Gobierno Nacional.

“Como ejemplo de deuda, solo la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) debe 1.000 millones de bolivianos a las empresas constructoras, la situación es muy complicada. Aún no se ha reactivado la obra pública y no se ha logrado conversar con las autoridades para las formas de reactivación”, indicó. Los permisos para obras civiles cayeron un 69%, mientras que el consumo de cemento descendió.

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