Ideas para no mudarse: trucos para ganar espacio en la casa cuando la familia crece

Fuente: Clarín

El departamento o la casa que hasta hoy era ideal, pasa a quedar chica o a no resolver nuestras necesidades. Esto sucede por cuestiones básicas como tener un lavadero más grande, o lograr más espacio de guardado, hasta conseguir una habitación más porque hay un nuevo integrante en la familia. O simplemente que los chicos crecieron y necesitan espacio propio. En estos temas, arquitectos e interioristas aportan las mejores ideas para sacarle jugo al espacio disponible, cuando no, sumar metros cuadrados a la vivienda. Las soluciones van desde casas mochila a la típica habitación en la terraza, pasando por muebles transformables y las distintas maneras de aprovechar el balcón.

1) Depto transformable

En este caso, la vivienda tenía poca superficie cubierta y el gran atractivo de un patio al corazón de la manzana. Los creativos del equipo español Enorme Estudio decidieron que el departamento se adaptara a las necesidades de su dueña: vivir y trabajar en su hogar. Con lo cual, quitaron la mayoría de las paredes que dividían los ambientes y dispusieron dos sectores bien diferenciados. El primero es un gran espacio de estar que le permite recibir amigos o armar reuniones de trabajo, al que varias ventanas lo vinculan con el patio. El otro, un espacio de servicios definido por un contenedor con un sistema de muebles colgantes que se deslizan sobre rieles.

Lo único estático es el baño y la mesada de cocina, ambos ubicados en los extremos de este ambiente que cambia su configuración en distintos momentos del día. Por ejemplo, la biblioteca se mueve para usar el vestidor, la cama desaparece dentro del mueble y dispone de un espacio para meditar, la despensa y el vajillero se desplazan para cocinar. “Este espacio permite una variedad de combinaciones para adaptarse a las necesidades específicas de cada momento, permitiendo hogares infinitos dentro de una casa”, destacan los creativos.

2) Muebles para un monoambiente

En solo 29 metros cuadrados se puede acomodar todo. Así lo muestran, con ingenio e ideas innovadoras, el equipo que formaron Cubic Arquitectos, Matfer Salta y Composse Amoblamientos (todos de Salta). La idea fue demostrar que es posible armar y desarmar el dormitorio, el comedor, el living, disponer de una cocina súper equipada y hasta guardar una bicicleta.

Los muebles son los protagonistas de un monoambiente ideal para una persona joven. La cama se eleva y se oculta en la pared para dar lugar a una mesa desplegable que se guarda debajo del televisor. A los lados de la cama, un amplio espacio de guardado y puertos USB. Unas puertas esconden la cocina, con espacio para la heladera y el lavarropas debajo de la mesada.

3) Casita “mochila” para los chicos

Anexo. Cuarto para dos niños en una vivienda alquilada. Se puede desarmar y trasladar (Estudio A77).

Para ampliar una vivienda alquilada, los arquitectos del estudio A77 proyectaron un anexo con el dormitorio para dos hermanitos que necesitaban más espacio. Esta mezcla cabina de tren, camarote y mirador, se construyó en solo 10 días, con paredes de madera recuperada de cajas de repuestos de autos y viejos tirantes de demolición, a los que se sumaron partes nuevas de pino.

“Esta estructura se puede desarmar para volver a armarla en una nueva casa y regresar la vivienda a su estado original cuando finalice el alquiler”, destacan los arquitectos Gustavo Diéguez y Lucas Gilardi.

En el interior de la cabina, unas gradas se alzan sobre el cuarto-playroom para colocar los colchones de los niños. Por afuera, el escalonado se transforma en una galería alta que permite una buena entrada de luz a la planta baja, donde hay un estudio de piano.

Dormitorio. Las camas se ubican en gradas hechas con placas de madera (Estudio A77).

Como remate, un lucernario-mirador permite que los chicos espíen los astros desde sus camas. El techo se puede abrir, mediante dos amortiguadores telescópicos de aire comprimido, los mismos que manejan las puertas de los baúles de los autos. Así, se puede ventilar y, eventualmente, subir a la cubierta.

La unión de los paneles, entre sí y con la casa principal, se resolvió con fibra de vidrio, una técnica náutica que asegura la impermeabilización. Del mismo modo se cubrió el techo.

“Utilizamos herramientas simples: sierra circular, caladora, amoladora, taladro con y sin cable, tuercas, tornillos, pinceles, rodillos y nuestras manos”, destacan los arquitectos. El costo de los materiales fue aproximadamente de mil dólares. La superficie cubierta total es de 17,50 m2.

Esquema. El anexo escalonado remata en un lucernario (Estudio A77).

4) Colonizar la terraza

Estructura. El armazón metálico queda a la vista en el interior (Estudio A77).

Los integrantes del Estudio A77 también diseñaron una estructura metálica sobre la terraza de una casa. La ampliación se apoya sobre la azotea como si fuera una mesa, sutilmente. La construcción se une al resto de la casa por medio de una escalera que sale desde el estar en la planta baja y que gana una nueva entrada de luz natural al llegar al piso alto. Este anexo metálico logra un dormitorio con una zona de estar y guardado, más un baño. 

5) Ampliar recuperando el patio

Crecer en vertical. La nueva construcción crea un puente sobre el patio (arq. Javier Bossi).

En esta reforma desarrollada en un departamento tipo casa o pehache, el arquitecto Javier Bossi buscó aprovechar un pequeño patio para sumar metros cuadrados. Pero, en vez de cubrirlo y perder luz y ventilación naturales, decidió crecer en vertical con un puente de dos pisos. 

Buscando capturar la mayor cantidad de luz y de cielo posible, Bossi elevó el living al primer piso de la vivienda y lo ubicó sobre el patio existente, generando mayor sensación de levedad y apertura espacial. Los dormitorios de los niños quedaron en la planta baja, en contacto con el patio. Y el dormitorio principal se ubicó en planta alta para darle privacidad.

Luminosidad. En la planta baja amplias ventanas conectan el estar con el patio (arq Javier Bossi).

Para sobrecargar lo mínimo posible la estructura existente, el nuevo volumen se construyó en metal. Mientras que todas las paredes, ventanas, celosías, pisos, bovedilla, etcétera, fueron reutilizados.

6) Aprovechar el balcón

Espacio unificado. Al derribar la pared de la cocina, el balcón se transforma en comedor (Mona Signal y Rafael Zalc).
Espacio unificado. Al derribar la pared de la cocina, el balcón se transforma en comedor (Mona Signal y Rafael Zalc).

En un departamento de 70 metros cuadrados, la propuesta fue integrar los espacios de la cocina, el estar y el balcón en un área social que permitiera disfrutar de las vistas hacia la ciudad. De ese modo, los proyectistas logran un ambiente amplio y muy luminoso. En este espacio unificado, los límites son sutiles y el equipamiento y terminaciones siguen la misma estética, con una reducida la paleta de materiales y colores. Contribuye a esa idea, por ejemplo, el diseño de un mueble de hormigón que comienza en el pasillo de ingreso a la vivienda y después se convierte en la mesada de la cocina. Algunos detalles como el cerramiento de vidrio sin estructura a la vista para el balcón o la elección de mosaicos para el piso de la cocina, le aportan identidad a este departamento. La intervención es de Mona Signal (Estudio Rua 141) y Rafael Zalc.

7) Más espacio para dos hermanos

Cuarto para dos. Las camas superpuestas quedan separadas del espacio de juego y estudio (Coty Larguía, Casa FOA 2019).
Cuarto para dos. Las camas superpuestas quedan separadas del espacio de juego y estudio (Coty Larguía, Casa FOA 2019).

Con algunos muebles, es posible darle espacio personal a dos hermanxs de 3 y 9 años deben compartir el cuarto. Tomando algunos conceptos de la metodología Montessori, la diseñadora Coty Larguía ubicó la cama del más pequeño a la altura del piso y eligió una paleta de colores cálidos: “El verde agua representa la calma, la serenidad, y el rosado pertenece al mundo de los sueños”, define.

Escondite. Las camas integran un espacio de guardado y biblioteca (Coty Larguía, Casa FOA 2019).

Los muebles se pueden adaptar a medida que los niños crezcan. Los cubos que sirven en la primera etapa como escalera y son contenedores de juguetes, para luego convertirse en escritorio. Una alfombra mullida invita a usar el piso descalzos con comodidad, acceder a sus libros, juguetes y al espejo todo a baja altura, para ser explorados sin necesidad de ayuda.

Espacio de Juego. Se inspira en la metodología Montessori (Coty Larguía, Casa FOA 2019).
Espacio de Juego. Se inspira en la metodología Montessori (Coty Larguía, Casa FOA 2019).

Las camas marineras están enmarcadas por un arco, que integra un espacio de guardado y biblioteca. Están conectadas por una escalera escondida. En la misma pared está el placard para el hermanx mayor y un placard extensible con ruedas embutido en la pared para el niño pequeño, de más fácil acceso.

La cueva del oso. La habitación se organiza a partir de un mueble con forma de montaña (Carla Barconte y Ludmila Drudi, arquitecta Mariana Paccieri).

La “cueva del oso” es un espacio lúdico para niños que comparten habitación. Las diseñadoras Carla Barconte y Ludmila Drudi, y la arquitecta Mariana Paccieri, pensaron un dormitorio para que los pequeños puedan disfrutar de cada rincón. Se centraron en la metáfora de la montaña y el oso como protagonistas de un juego de formas, materiales y texturas.

La cueva del oso. Una cama extra para invitar amigos (Carla Barconte y Ludmila Drudi, arquitecta Mariana Paccieri).
La cueva del oso. Una cama extra para invitar amigos (Carla Barconte y Ludmila Drudi, arquitecta Mariana Paccieri).

La habitación se organiza a partir de un mueble-montaña a la que se puede trepar desde una palestra. En la cima, un sector de juego o escondite para el hermano que duerme en la cama superior. Por debajo, el mueble cumple las funciones de placard, guardado de juguetes. Allí también hay una cueva, con una segunda cama y un carro-cama para recibir amigos. La madera que reviste al mueble continúa en las paredes y se convierte en un banco, mesa de luz y se unifica con un escritorio por medio de un contenedor de libros.

8) Placard organizado

Accesorios. El cabezal de la cama se transforma en espacio guardarropa (Hafele).
Accesorios. El cabezal de la cama se transforma en espacio guardarropa (Hafele).

Cuando no hay espacio para un vestidor, aún es posible tener un placard con todo a la vista y al alcance de la mano, con accesorios que se agregan al mueble existente. Un elevador de ropa es una barra articulada que se fija a los laterales y permite multiplicar el espacio de colgado. El sistema tiene un contrapeso para acceder a las prendas sin utilizar escaleras. También hay organizadores extraíbles para la parte inferior del placard, con canastos, organizadores para zapatos y percheros para pantalones.

El espejo no debe faltar y lo ideal es colocar uno de cuerpo entero. Existen soportes movibles para extraerlo del mueble, un accesorio perfecto para espacios reducidos. En cuanto a la iluminación, la recomendación es que sea luz fría para apreciar bien los colores, y que esté ubicada de modo que no genere sombras. Se consiguen tiras de led para muebles que se permiten atornillar o pegar, además de lámparas para cajones y estantes.

9) Lavaderos no convencionales

Escondido. El mueble para lavadero necesita al menos 60 centímetros de profundidad para que entre el lavarropas (Schueller).
Escondido. El mueble para lavadero necesita al menos 60 centímetros de profundidad para que entre el lavarropas (Schueller).

Se puede resolver perfectamente el espacio de lavado en pocos metros o en ambientes no tradicionales integrados a otro ambiente (baño, cocina, garage) dentro de un mueble. Se necesitan 60 centímetros de profundidad (para que entre un lavasecarropas). El equipamiento mínimo es una pileta pequeña, un canasto para la ropa sucia debajo y un espacio para los elementos de limpieza. Se consiguen accesorios para esconder la tabla de planchar dentro del mueble y barrales para colgar la ropa planchada.

En la cocina. Paneles de entramado de madera separan el lavadero (Angélica Campi).
En la cocina. Paneles de entramado de madera separan el lavadero (Angélica Campi).

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