Roberto Franco: “Queremos poner el diseño local a nivel internacional”

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A sus 30 años Roberto Franco ha logrado destacarse en su campo. Su pasión innata por el diseño y espíritu emprendedor lo impulsaron a crear su propio estudio hace casi siete años y a especializarse en arquitectura comercial. Ha desarrollado proyectos para diferentes marcas, tanto nacionales como internacionales. En esta entrevista relata parte de su historia, trayectoria y proyectos tanto profesionales como personales.

¿Cómo inició su interés por la arquitectura? Cuéntenos un poco de su historia.

Recuerdo que cuando tenía 10 años hacía maquetas en la isla de la cocina de mi mamá. Siempre tuve curiosidad por los edificios, amaba Nueva York. Cuando toca la oportunidad de tomar la decisión de qué estudiar ya estaba todo claro para mí, pero para mis padres no, así que  tuve el reto de hacerles entender que era lo que yo quería para toda mi vida.

La universidad fue como una respuesta para que ellos tengan la confianza de que realmente era lo que me gustaba, porque desde el primer semestre y todo lo que sucedió de ahí en adelante fueron buenas noticias, si podemos llamarlo así, aunque obviamente siempre hay errores y situaciones para mejorar, nada es perfecto.

¿Qué es la arquitectura?

Definitivamente es un estilo de vida, la arquitectura abarca todo, desde el momento que te levantás, cuando te vas a dormir, comer, el momento donde querés tener una reunión; básicamente es todo porque te persigue las 24 horas del día, los 365 días del año… el lugar donde estés y habités es arquitectura.

¿Cómo nace su estudio de diseño?

Cursando el segundo semestre de la universidad trabajé con Juan Carlos Menacho por alrededor de siete meses, fue la única vez que trabajé con alguien. Desde ese momento quise forjar algo propio y a partir de ahí comienzo a trabajar solo. Creé Franco Arquitectura hace aproximadamente siete años y hoy por hoy nos dedicamos a hacer todo tipo de proyectos, como comerciales, gastronómicos, habitacionales, abarcamos todo.

En 2016 hicimos el primer local de Acai Bar y a partir de eso descubrí esta parte súper interesante en la arquitectura que es el nicho comercial y gastronómico, un mundo totalmente diferente al de la arquitectura en sí porque cada marca es un mundo aparte y tiene identidad propia, eso hace que uno asuma retos como arquitecto y diseñador.

¿Cuál es la esencia de Franco Arquitectura?

Hemos tratado siempre de poner el diseño local a nivel internacional, que todo lo que hagamos provoque en el usuario una experiencia de la misma manera que la tuviese ingresando a un café en Milán, a un restaurante o a una hamburguesería en Nueva York, o sea lo que tratamos de hacer es trascender, de manera que el usuario se dé cuenta de que son espacios hechos por nosotros, eso es satisfactorio.

Anteriormente el estudio estaba en un edificio, el año pasado nos trasladamos, restauramos esta casa con la intención de recuperar el centro y creo que le da un valor agregado a mi trabajo porque es un aporte a la ciudad.

¿Es complicado emprender?

Emprender en Bolivia cuesta demasiado, peor si querés que las empresas te puedan considerar, porque para eso tenés que estar legalmente establecido y eso en Bolivia cuesta muchísimo dinero, sacrificio, es injusto.

¿Cómo afrontó esta etapa de la pandemia?

Teníamos muchos proyectos comerciales que por la pandemia quedaron en stand by, pero igual había que seguir pagando sueldos, todo tenía que seguir su curso, fue súper complicado. El efecto rebote vino meses después cuando uno se da cuenta que existen huecos económicos y tiene que saldarlos de alguna manera, pero bueno al final eso dejó mucho aprendizaje porque uno empieza a dar prioridades a lo que realmente vale la pena.

¿Cuál es el estilo de Franco Arquitectura?

 Somos súper contemporáneos, pero nos gusta la mezcla de estilos y materiales para llegar a algo que tenga una identidad totalmente propia.

¿Cómo definiría la arquitectura comercial?

Hoy por hoy en Santa Cruz se está desarrollando cada vez más, la ciudad está en crecimiento y llegan más marcas de afuera, hay más opciones gastronómicas; las empresas tienen la necesidad de buscar personas especializadas en el rubro.

¿Qué es en sí? Es básicamente convertir la marca de alguna empresa o comercio en arquitectura, de manera que el lugar donde ingresés en esencia sea lo que es la marca, que sin necesidad de decir por ejemplo esto es Toby entendás su esencia. Es eso, traducir la marca en arquitectura.

 ¿Qué proyectos ha realizado?

Hemos trabajado con BancoSol, Agimex, Gladymar, Mercedes-Benz, Yamaha, Kia, Asai Bar, ROHO Homecenter, Aparici España, Viviana Castellanos, Carla Quiroga, Vickys Casual, Raphaella Booz Brasil. Ahora estamos haciendo el restaurante Noi en Manzana 40, en Santa Cruz; Botánica, La Gaira, Acai Bar y un proyecto  para la CBN en La Paz. También desarrollamos la parte habitacional y diseño interior para viviendas.

Tenemos entendido que tiene un emprendimiento gastronómico. ¿Cómo decidió dar este paso en otro rubro tan diferente a la arquitectura?

La gastronomía es otra de mis pasiones. El año pasado terminé emprendiendo en sociedad una marca gastronómica argentina, se llama Fabric, estamos en Ventura Mall. Surgió de la propuesta de un amigo que a la vez era mi cliente. Nos tocó en una temporada muy complicada para todos y más para la parte gastronómica por todas las restricciones que habían por la pandemia, como la capacidad de qúorum que se podía tener dentro de un restaurante; creo que ya hemos pasado la parte más difícil y queda aguantar un poco para que todo siga en marcha.

Estamos buscando una segunda sucursal en Santa Cruz, es uno de los requerimientos de la franquicia; queremos inaugurar una en el centro para potenciar un poco la zona y para tener cobertura en otra área de la ciudad.

¿Algún otro proyecto que tenga en mente?

Siempre he querido diseñar sillas, me encantan, lo voy a hacer cuando tenga más tiempo, por el momento estoy tranquilo con el estudio y con Fabric.

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