El encuentro tuvo como objetivo conocer las propuestas de los principales candidatos a la Gobernación del departamento y a la Alcaldía de Santa Cruz de la Sierra.
Verónica Muriel Céspedes
Las recurrentes inundaciones que se registran en Santa Cruz de la Sierra no responden exclusivamente a la intensidad de las lluvias, sino a una deuda histórica de planificación urbana y de infraestructura de drenaje pluvial, afirmó Rolando Mancilla, presidente de la Sociedad de Ingenieros de Bolivia (SIB) departamental Santa Cruz.
“El verdadero problema no es la lluvia; llueve en todas partes del mundo. El problema es que la ciudad ha crecido de manera acelerada y horizontal, sin acompañar ese crecimiento con un plan maestro integral de drenaje”, sostuvo Mancilla, al señalar que cada precipitación intensa deja al descubierto la ausencia de canales secundarios, terciarios, emisarios y lagunas de regulación suficientes para evacuar el agua de manera eficiente.
Las afirmaciones de Mancilla fueron realizadas en el marco del Foro Conversatorio “Planificar, construir y gobernar Santa Cruz”, que se llevó a cabo el 28 y 29 de enero en el Salón Chiquitano de Fexpocruz. El encuentro fue organizado por la Cámara de la Construcción de Santa Cruz, el Colegio de Arquitectos de Santa Cruz, la Sociedad de Ingenieros de Bolivia – Departamental Santa Cruz y el Comité Consultivo Técnico Departamental.
La iniciativa tuvo como objetivo principal conocer y analizar las propuestas urbanas, territoriales, ambientales y de movilidad de los seis principales candidatos a la Gobernación del departamento de Santa Cruz y a la Alcaldía de Santa Cruz de la Sierra. Asimismo, buscó incorporar la voz técnica de los gremios profesionales en el debate político sobre el desarrollo urbano y territorial, subrayar la importancia de la institucionalidad y reafirmar su rol como un actor propositivo, crítico y articulador entre la sociedad civil, la academia y los distintos niveles de gobierno.
LA PLANIFICACIÓN ES DE HACE MUCHOS AÑOS ATRÁS
Según el representante de la SIB, Santa Cruz tuvo antecedentes importantes de planificación, como el Plan Techint y el primer plan maestro de alcantarillado pluvial elaborado en 1968. Sin embargo, el crecimiento desordenado y desmesurado de la ciudad superó ampliamente la capacidad de esas proyecciones iniciales.
Para Percy Vargas, presidente del CASCZ, la planificación de la ciudad data de más de 50 años y fue concebida para un territorio que comprendía hasta el cuarto o quinto anillo. Hoy esa planificación ha sido ampliamente sobrepasada y, sin embargo, se continúan aplicando los mismos criterios planteados en aquella época. “Creemos que esto ha sido un descuido —un mea culpa— de todos los profesionales que estamos inmersos en este proceso, y no únicamente de los administradores de la gestión pública.
Es necesario repensar la ciudad y, a partir de una mirada común, definir con claridad qué queremos y cómo podemos hacerla más eficiente, de modo que podamos invertir o ser instrumentos para que esas inversiones lleguen a todos de manera más equitativa”, dijo Vargas.
Según Vargas, esta falta de planificación también afecta al departamento. “Han habido esfuerzos, conocemos de estudios que se han hecho últimamente, pero que lamentablemente se están priorizando otros factores, que vuelvo a insistir, no es que no sean importantes esas inversiones, pero son inversiones que no tienen un impacto o no llegan a impactar de manera positiva en todas las actividades departamentales porque carecen de una planificación”, agregó.
CRISIS DEL TRANSPORTE URBANO AFECTA LA CALIDAD DE VIDA
El presidente del Colegio de Arquitectos de Bolivia (CAB), Ernesto Urzagasti, alertó sobre la profunda crisis estructural que atraviesa el sistema de transporte urbano, señalando que la falta de planificación y de un enfoque centrado en el ciudadano ha derivado en un modelo caótico, ineficiente y socialmente injusto.
Durante su análisis, Urzagasti remarcó que la movilidad urbana debe replantearse desde sus bases, invirtiendo la tradicional “pirámide” de prioridades. “El primer elemento debe ser el ciudadano: el peatón, el vecino, la persona que se desplaza todos los días”, sostuvo.
El segundo componente fundamental, según el titular del CAB, es el espacio público, “que debe ser diseñado y adecuado para que el sistema funcione de manera ordenada y segura”, explicó. A ello se suma la necesidad de un transporte sostenible: ecológico, confiable, ordenado y eficiente tanto en tiempos como en operación.

