Eduardo Rodas Herrera es el nuevo presidente de la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz). El ejecutivo asumió con la misión de representar al sector en su demanda urgente del Reajuste de Precios en la obra pública.
Rodas es ingeniero comercial de profesión con Mención en Negocios, formado en la Universidad Privada de Santa Cruz (UPSA). Cuenta con una Maestría en Administración de Negocios Globales (MBA) de la Thunderbird School of Global Management and ITESM (Phoenix, Arizona). Desde 2018 a la fecha, es el gerente general y accionista mayoritario de la empresa Cruztel, compañía que fundó y organizó en 2002.
Asume la presidencia de Cadecocruz en un momento complejo para el sector, ¿qué significa para usted este desafío en lo personal y profesional?
En la parte profesional hemos procurado dejar, de la forma más clara posible, un esquema de delegación de funciones y de las principales responsabilidades en el resto de los funcionarios de la compañía. Tengo una empresa familiar y también estoy delegando algunas tareas a parte de mi familia, porque saben que debo dedicarme al trabajo institucional por un par de años.
Obviamente, seguiré dirigiendo reuniones de directorio y tomando decisiones importantes; sin embargo, este cargo —y la situación— demandan un trabajo de tiempo completo. Es una responsabilidad muy importante y seria, no solo de mi parte, sino también de los directores que me acompañan en esta gestión.
En cuanto a lo personal, tiene que ver con lo que acabo de comentar: ser más eficiente, dejar todo organizado y establecer esquemas rutinarios.
Sin embargo, me siento muy motivado en el plano personal. Esta oportunidad me conecta con la posibilidad de trascender más allá de los intereses. Hay algo muy noble en dedicar parte del tiempo, de manera voluntaria, para colaborar no solo en beneficio propio o empresarial, sino también del sector.
Pienso en aquellos que están en distintas etapas: algunos que recién comienzan, profesionales nuevos o empresas que están en sus primeros años de consolidación y requieren apoyo. Quienes tenemos más experiencia podemos aportar con orientación y acompañamiento para dirigirlos de la mejor manera posible.
Entonces, esta responsabilidad es motivadora para mí y espero transmitirla al resto del equipo que me acompaña, con el objetivo de llevar adelante una gestión dinámica, activa y orientada al cambio, porque hay mucho por hacer.
¿Cómo ha sido su trayectoria en el sector hasta llegar a la presidencia en la institución?
Llevo alrededor de 15 años trabajando en diferentes ámbitos dentro de la Cámara. Fue una experiencia bastante tranquila. En un inicio, recibí la invitación para ser parte de la Cámara cuando mi trayectoria recién estaba comenzando; han pasado 15 o 17 años desde entonces.
En ese tiempo trabajaba con el sector público: la Alcaldía y algunas empresas petroleras subsidiarias del gobierno. Estuve un par de años como asociado. Posteriormente, recibí la sugerencia de postularme para ser parte del directorio y colaborar en sus actividades. Esto se dio de forma paralela a mi actividad en el rubro de la construcción.
Mi desarrollo profesional se dio inicialmente en el ámbito financiero. Fui banquero durante algunos años y también dirigí algunas empresas en ese sector. De ahí surge ese enfoque de combinar la actividad de servicios y de la construcción con una mirada financiera.
Al parecer, a algunos de los colegas que estaban en ese momento les resultó interesante el aporte que podía brindar en el directorio, y fue así como me integré por primera vez. Estuve varios años aportando en ese espacio.
Posteriormente, después de algunos años recibí nuevamente la invitación para formar parte del directorio. Estaba en plena gestión Carolina Gutiérrez, quien me invitó a reincorporarme y aportar en esta segunda etapa dentro de la Cámara. Acepté con gusto.
En este segundo periodo fui asumiendo distintas responsabilidades: primero como director, luego como tesorero, posteriormente como vicepresidente. Finalmente, el año pasado, ante la solicitud de licencia temporal del presidente de entonces, Aldo Sülzer, asumí la presidencia en ejercicio durante algunos meses.
Más adelante, al llegar el periodo electoral, consideré que era el momento oportuno para postularme y colaborar de manera más permanente. Me presenté como candidato a presidente del directorio y, bueno, aquí estamos conversando hoy.

¿Qué valores son los que marcan su forma de liderar?
Uno de los elementos más esenciales es contar con un equipo sólido. Esa es la base: antes de asumir una tarea, un reto, un proyecto o una empresa, es fundamental preguntarse quiénes somos y con quiénes contamos para encarar ese desafío. El segundo paso es tener una visión clara; es decir, saber hacia dónde se quiere ir. Con el equipo conformado, es posible proyectarse y trabajar en la consecución de ese objetivo.
¿Qué temas urgentes necesita resolver hoy el sector?
El sector se encuentra en un punto de inflexión importante. En términos económicos, podemos hablar de recesión o estancamiento. Los distintos sectores experimentan la disminución de la actividad de diversas maneras.
Y el sector de la construcción es uno de los más afectados porque la capacidad de reinversión, tanto del sector público como del privado, y la posibilidad de destinar recursos a obras, es lo primero que se ve afectado cuando los recursos escasean. Lógicamente, las prioridades son otras: alimentación, salud, educación. Recién en un segundo plano se considera la construcción de caminos, puentes o la mejora de la infraestructura urbana.
Esto es lo que ha venido ocurriendo. Hemos observado una disminución de obras y, en algunos casos, el sector público se resiste a reducir ese impulso por razones políticas, autorizando el inicio de nuevos proyectos sin contar con recursos garantizados. Es ahí donde la estructura tiene un desbalance.
A los constructores se nos exige avanzar, se generan planillas —una, dos, tres o más—, pero cuando los pagos no se concretan, las empresas entran en un periodo de crisis. Es fundamental que los recursos disponibles en las entidades contratantes se liberen y que los pagos se programen de manera efectiva.
Por otro lado, las obras en ejecución enfrentan un reto clave: recuperar el equilibrio económico de contratos firmados bajo condiciones de precios distintas. Ante ello, el planteamiento es claro: el gobierno debe permitir la actualización de precios conforme a la nueva realidad económica. Mientras esto no ocurra, el sector continuará en emergencia.
¿Qué riesgos existen si esto no ocurre?
Si no se concreta algo en abril, al menos un 50% de las empresas del sector abandonarán las obras o solicitarán rescisiones anticipadas de contrato.
¿Qué mensaje le gustaría transmitir a los empresarios del sector?
Lo más importante es felicitarlos y agradecerles porque son personas firmes y optimistas. El empresario que decide seguir adelante, a pesar de lo que hemos vivido durante los últimos 15 años, merece reconocimiento, especialmente cuando no ha recibido el impulso que debería por parte del gobierno.

