Construcción enfrenta una recesión

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En Bolivia la construcción es la segunda actividad más afectada, después de la minería, por la crisis económica derivada de la pandemia del coronavirus.

La construcción está en crisis. La desaceleración que registra el sector desde el año 2017 se ha convertido en recesión. Así lo confirman los datos del índice Global de la Actividad Económica (IGAE) del Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondientes al mes de abril de 2020, que revelan que la actividad de la construcción disminuyó un 48% en comparación con abril de la gestión pasada.

Considerando el acumulado de los últimos 12 meses, la caída llegó al 19,16% hasta abril de este año. Estos indicadores permiten afirmar que en Bolivia la construcción es la segunda actividad más afectada después de la minería por la crisis económica derivada de la pandemia del coronavirus. “A esto se suman las deudas que las entidades públicas nacionales y subnacionales tienen con las empresas constructoras del país y que bordean los 2.500 millones de bolivianos”, indica un análisis del Centro de Estudios Económicos y Desarrollo (CEED) de la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz).

Asimismo, esta situación se refleja en la reducción de la cartera de créditos destinada al sector. De acuerdo con otro análisis del CEED de Cadecocruz, los créditos para el sector cayeron en -0,09% en marzo y en -014% en junio de este año, mientras que en los mismos meses, la cartera total llegó a 0,64% y 0,63%, respectivamente.

Estos efectos del estancamiento de la cartera de la construcción se verán reflejados en los niveles de actividad de los próximos meses, según el documento.

Fuente: IGAE

EN RETROCESO
La actividad de la construcción en Bolivia ya mostraba señales de preocupación por la desaceleración que comenzó en 2016 y que cerró la gestión 2019 con un crecimiento de sólo 1,91%, indicador inferior al PIB de la economía que fue de 2,22%.

“Con la llegada del coronavirus al país en marzo de este año comenzaron cambios drásticos que sabíamos tendrían un impacto importante en la economía y la construcción”, señala el documento del CEED.

Y así fue. El confinamiento obligatorio de la población para contener la curva de contagios paralizó casi totalmente la construcción. Con la cuarentena condicionada y dinámica comenzó un proceso de reactivación complejo y progresivo.

De acuerdo con el CEED, es difícil hacer estimaciones relativamente precisas del nivel de afectación en el desempeño del sector, aunque se tiene un panorama con los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) de los primeros meses del año.

El Índice Global de la Actividad Económica (IGAE) que elabora mensualmente el INE refleja con elevado grado de certidumbre el comportamiento de la economía, que posteriormente ratificará el Producto Interno Bruto (PIB).

Los datos del IGAE acumulados hasta el mes de abril evidencian los efectos de las medidas de la emergencia sanitaria, como la caída del índice global de toda la economía en 5,60% en comparación con el mismo período del año 2019.

En el análisis del efecto de la pandemia en la construcción se evidencia una caída de 19,16% entre el primer cuatrimestre del año pasado y el mismo periodo del 2020.

Fuente: IGAE

CEMENTO A LA BAJA
La caída que muestra el IGAE se refuerza con el análisis de otras variables del sector, como el consumo de cemento y los permisos de construcción.

En abril de 2020 el consumo de cemento en el país fue de sólo 28.770 toneladas métricas, la cifra mensual más baja desde hace más de 15 años.

El consumo de cemento acumulado entre enero y abril de 2020 fue de 787.586 toneladas métricas, frente a 1.197.487 toneladas métricas del 2019, cifras que significa un descenso porcentual del 9,82%.

Otro indicador importante es la evolución de los metros cuadrados de construcción autorizados con los permisos correspondientes por los Gobiernos Municipales del país. Entre enero y marzo de 2020 los municipios otorgaron permisos de construcción para una superficie de 215.634 metros cuadrados, frente a 655.030 metros cuadrados autorizados durante el mismo periodo del 2019, es decir que la superficie autorizada para construir disminuyó en 67,08%. El impacto de esta caída tendrá repercusiones a largo plazo.

Los datos ratifican que el sector enfrenta una situación muy difícil, por lo que urge que se tomen medidas adecuadas. «Esto pasa por cancelar todas las deudas que tienen las instituciones públicas por planillas de avance de obra impagas y por la puesta en marcha a la brevedad posible del “Programa Intensivo de Empleo” a cargo del Fondo Nacional de Inversión Productiva y Social», concluye el CEED

Fuente: IGAE

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