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Aspectos que se desconocen de Uyuni y de la operación turística en el Salar de Uyuni

Salar de Uyuni

Nelson Pacheco I Operador Turístico

Es indudable la atracción que tiene el Salar de Uyuni para el turismo interno, principalmente para el mercado cruceño. El año 2000 llegaban al Salar unos 5000 visitantes anuales (95% aventureros internacionales). Por entonces yo trabajaba en el Salar y era enorme mi sorpresa al ver los adobes de sal en el que hoy es el museo de Sal, la parada de la mayoría de las empresas pequeñas para almorzar.

Hasta el año 2018, del 100% del turismo interno en el Salar de Uyuni, casi el 40% provenía del departamento de Santa Cruz. Tres días antes del último feriado largo de carnaval, todas las opciones aéreas para llegar al Salar de Uyuni desde Santa Cruz de la Sierra estaban agotadas.

Los cruceños que llegan al Salar mínimamente van por un día y se hospedan al menos una noche en algún hotel, hostal, posada o alojamiento de la variada gama de ofertas que hay. Hay hospedajes desde Bs 70 la noche (al límite de la precariedad) hasta aquellos que te cobran cerca de 100 dólares la noche (ahora le han rebajado un poco) y los que te ofertan un servicio completo de pasar una noche en un domo más los recorridos por el Salar que cuesta cerca de 2000 dólares americanos.

A excepción de quienes toman el servicio de hospedaje en el Hotel de Sal o en los domos, todos los demás turistas deben conocer la ciudad de Uyuni. Dependiendo del presupuesto que tengan, se deben enfrentar a una serie de precariedades en los servicios gastronómicos, sanitarios, de salud e higiene, principal drama al que tienen que enfrentarse los turistas que visitan la ciudad de Uyuni. Cuando llueve, las calles, las que no son pavimentadas, se convierten en un lodazal. Tampoco cuenta con sistema de alcantarillado. Como gran parte de las casas del Occidente de Bolivia, muchas de las viviendas no tienen la obra fina terminada, por lo que los ladrillos adobito están a la vista. Respecto a la basura, mucha gente la saca antes que venga el carro basurero pero hay muchos perros callejeros que deshacen los envoltorios. Los perros callejeros sí son un problema en Uyuni.

No se tiene datos precisos de población en Uyuni pues datan del censo del año 2012, pero se calcula que hay alrededor de 30 mil habitantes en toda la jurisdicción municipal. Pese a ser una población dependiente económicamente del flujo turístico y considerando que es el principal destino turístico de Bolivia, donde hasta antes de la pandemia llegaban más de 200 mil turistas anuales, esto no se ve reflejado en la calidad de vida de sus habitantes.

¿Por qué sucede esto? Hay dos aspectos a considerar. La inversión pública en los tres niveles del Estado no ha sido la que se espera del destino más importante del país. Ni la organización del Dakar ha posibilitado la mejora de infraestructura y mejora de servicios básicos. Varias de sus autoridades municipales han estado en el ojo de la tormenta por malversación de fondos, actos de corrupción, nepotismo, entre otros aspectos.

El otro elemento a considerar es que la operación turística en Uyuni (sin generalizar) no es sostenible (considerando los tres elementos: económico, social y ambiental). Hay un montón de pequeñas empresas –legales e ilegales– que compiten día a día, cobrando lo mínimo posible, proveyendo un servicio de mucha precariedad. Es común ver al guía-conductor-chef transportando en las vagonetas a 6 hasta 7 turistas, cuando lo ideal es llevar 4 turistas, cómodamente sentados. Empresas que por un tour de 3 días cobran Bs 600 (el gasto mínimo diario en la zona debe ser de Bs 350), con todo incluido (transporte, hospedaje, alimentación, guiado). A estos precios, el turista debe soportar las precariedades de dormir en albergues comunales cuyas sábanas y colchas huelen a todo y jamás han conocido el sol. A ello hay que sumarle que gran parte de sus choferes-guías-conductores son alcohólicos y sus sueldos son miserables.

La pregunta es, ¿qué ganan estas empresas cobrando menos si pudieran competir dando un mejor servicio cobrando más? El mercado lo tienen, Uyuni está posicionado en el mercado externo e interno. En las condiciones que describo, el turista está obligado a aguantar todo, porque el destino es único en el mundo. Pero eso no significa, que se deba mantener así.

Las grandes empresas o las empresas que ofrecen un servicio de calidad, digno, con todas las condiciones de seguridad, normalmente no son del lugar (tampoco generalizo). Hay empresas de La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Sucre y Potosí que ofrecen Salar de Uyuni. Las del eje central, principalmente, ofrecen un servicio de excelente calidad.

Las autoridades de Uyuni y las potosinas en general, no deberían incomodarse por lo comentado por una turista nacional. En realidad, debería ser considerado como un llamado de atención a su gestión pública, un mea culpa a su trabajo, les vendría muy bien en estos momentos, en vez de seguir tirando la piedra a otros. Es importante poner orden a la operación turística. Es inconcebible que el Salar de Uyuni se lo pueda recorrer en un día, cuando en temporada seca, se pueden hacer tours de hasta seis días dentro del Salar, recorriendo sitios de inimagible belleza. Pero nos conformamos con ofertar más de lo mismo.

Finalmente debo aclarar que hay la creencia de que existe relación entre el Salar de Uyuni y la población que lleva este nombre. En realidad, ese inmenso mar blanco no está en la jurisdicción de ese municipio. Por su naturaleza y especiales características, el Salar de Uyuni es un polígono independiente, conforme lo disponen los artículos 7 y 29 de la Ley Nº 339 de enero de 2013, de Delimitación de Unidades Territoriales, es decir, que no es parte de ninguno de los municipios potosinos. La mayor parte del salar se encuentra en la provincia Daniel Campos mientras que Uyuni es la capital de Antonio Quijarro. El nombre original del reservorio es Salar Thunupa.

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