El sector representa entre el 6% y 7% del PIB de Cochabamba, pero enfrenta una profunda desaceleración.
La construcción constituye uno de los principales pilares del desarrollo económico de Cochabamba y del país. Su aporte trasciende la ejecución de caminos, puentes, edificios y viviendas, al generar un efecto multiplicador que alcanza a una amplia variedad de actividades productivas y de servicios.
Para Marcelo Zubieta, presidente de la Cámara de la Construcción de Cochabamba, el sector cumple un papel estratégico porque es el encargado de materializar la infraestructura que permite conectar regiones, fortalecer la producción, mejorar las condiciones de vida de las familias y sentar las bases para el crecimiento de otras actividades económicas.
“La construcción es, sin lugar a dudas, uno de los pilares más sólidos sobre los que se levanta el desarrollo de Cochabamba y de toda Bolivia”, sostiene Zubieta, al destacar la dimensión que tiene esta actividad dentro de la economía nacional.
El impacto del sector se extiende mucho más allá de las obras que se ejecutan. De acuerdo con el presidente de Cadeco Cochabamba, la construcción moviliza más de 40 cadenas productivas, entre ellas las vinculadas al cemento, acero, madera, servicios y comercio. Asimismo, la actividad representa entre el 6% y el 7% del Producto Interno Bruto de Cochabamba, siendo uno de los rubros con mayor impacto multiplicador.
En Cochabamba, decenas de miles de familias dependen directamente de la construcción. A nivel nacional, el sector sostiene más de 500,000 puestos de trabajo entre directos e indirectos: albañiles, ingenieros, operadores, transportistas, proveedores. Cada obra que se inicia es también sustento para cientos de hogares.
ESCENARIO PREOCUPANTE
El rubro atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años, con una contracción superior al 27% que la ubica como el sector productivo con la mayor caída. En Cochabamba, este escenario se traduce en un menor inicio de obras, una reducción en el consumo de materiales y una preocupante disminución de las fuentes de empleo vinculadas a la actividad, explica Zubieta.
CEMENTO, UN TERMÓMETRO DE LA ACTIVIDAD
Uno de los indicadores que evidencia con mayor claridad la actual contracción es el consumo de cemento. En Cochabamba, la demanda registra una caída interanual superior al 30%, al pasar de aproximadamente 80.500 toneladas mensuales a menos de 56.000 toneladas.
Para CADECO Cochabamba, este comportamiento refleja directamente la menor cantidad de obras en ejecución y el retraso en el inicio de nuevos proyectos. Las condiciones actuales de costos y de incertidumbre llevan a que inversionistas adopten una posición más cautelosa antes de comprometer nuevos recursos.
A este escenario se suma la reducción de la superficie autorizada mediante permisos de construcción respecto al mismo periodo del año anterior.
Aunque este indicador no determina por sí solo el comportamiento futuro del sector, constituye una señal de que existe una menor disposición a iniciar nuevos emprendimientos bajo las actuales condiciones.
TEMAS CLAVES PARA EL SECTOR
Zubieta identificó cuatro puntos que, al resolverse, abrirán el camino del crecimiento en el sector de la construcción en Cochabamba.
Reconocimiento integral de costos y reajuste de precios: Los materiales, la mano de obra, los combustibles y el tipo de cambio han variado de forma notable. Contar con mecanismos ágiles, predecibles y realistas de reajuste en los contratos permitirá que cada obra se mantenga en marcha, que las empresas cumplan su palabra y que el Estado reciba lo que contrató, sin interrupciones ni sobrecostos imprevistos.
Régimen justo de combustibles: El diésel que utiliza el rubro no es para comercializar, sino para hacer obra: mover maquinaria pesada, transportar materiales, mantener los caminos en condiciones. Definir un tratamiento que reconozca esta realidad dará previsibilidad, protegerá los empleos y evitará que proyectos necesarios se detengan por costos que no estaban contemplados.
Actualización y modernización de normativas: El marco vigente requiere adaptarse a la realidad actual. Revisar y actualizar disposiciones como el DS 181 para que reconozcan plazos razonables, variaciones legítimas de costos y procesos ágiles de modificación de contratos es indispensable. Al mismo tiempo, el sector está construyendo una nueva Ley de Contratación de Obras Públicas, elaborada con la participación de quienes hacen obra, para que sea una norma sólida, transparente y justa para todos.
Puntualidad en pagos y gestión ágil de trámites: Mantener la liquidez en el sector es garantía de que los sueldos se paguen, los proveedores cobren y las obras avancen sin pausas.

