En un contexto marcado por las dificultades en el abastecimiento de diésel en Bolivia, proponen el uso de IFO para plantas asfálticas e industrias.
Ivana Basalo, gerente de Negocios de Saltapetrol y Florencia Alsina, gerente de Marketing y RRII de Grupo Petroandina, presentaron en la capital cruceña una propuesta técnica orientada a ofrecer una alternativa energética más económica y eficiente para empresas e industrias, con especial énfasis en plantas asfálticas. El eje del taller fue el IFO, un combustible que —según explicaron— podría contribuir a disminuir los costos de la obra pública en el país.
Bolivia enfrenta actualmente un problema energético vinculado al abastecimiento de diésel, por lo que el IFO se presenta como una alternativa viable no solo desde el punto de vista económico, sino también en términos de calidad del producto.
ALTERNATIVA AL DIÉSEL PARA LA INDUSTRIA
De acuerdo con las ejecutivas, la utilización del IFO en determinadas industrias permitiría liberar mayor disponibilidad de diésel para otros sectores que no pueden operar con este tipo de combustible alternativo.
Durante años, el diésel fue el combustible estándar para plantas asfálticas y procesos térmicos industriales. Hoy, el contexto energético cambió y la industria deberá incorporar combustibles más eficientes, que son utilizados en el resto del mundo desde hace años, optimizando consumo y costos operativos.
Es así como el IFO se consolida como una solución utilizada a nivel internacional por ser una alternativa superior al diésel para plantas asfálticas e industrias por su menor costo, menor consumo por unidad producida e implementación simple.
Por ejemplo, más del 95% de las empresas viales que operan en Argentina utilizan IFO de forma continua en sus plantas asfálticas. Esto se traduce en miles de toneladas producidas, en distintas regiones, climas y alturas, con resultados comprobados en consumo, rendimiento y estabilidad operativa.
Basalo y Alsina subrayaron la importancia de que el país avance en la adopción de alternativas energéticas que ya se aplican en otras regiones del mundo desde hace varios años, como parte de una estrategia para optimizar recursos y fortalecer el sector productivo.
¿QUÉ ES EL IFO?
El IFO (Intermediate Fuel Oil), es un combustible industrial utilizado para la generación de calor en procesos productivos. Se caracteriza por su alto rendimiento energético por litro, su combustión estable y su comportamiento confiable en quemadores industriales, de acuerdo con información de Saltapetrol.
Estas propiedades permiten reemplazar al diésel sin modificar equipos ni alterar la operación de las plantas.
A decir de Ivana Basalo, El IFO se produce a partir de hidrocarburos recuperados que son sometidos a un proceso de destilación al vacío. Posteriormente, se mezclan con otros cortes de combustibles —como gasoil— para adecuar el producto a las necesidades específicas de cada cliente.

¿USOS?
Su aplicación está orientada a motores de combustión externa y a diversos equipos térmicos, como calderas y hornos industriales. Sin embargo, el taller tuvo un enfoque particular en las plantas de asfalto, con el objetivo de promover una reducción en los costos de la obra pública mediante el uso de este combustible.
Además de su aplicación en plantas asfálticas, las ejecutivas señalaron que el IFO también se utiliza en calderas industriales y en distintos sectores productivos. Entre sus clientes figuran cementeras, ingenios azucareros, industrias lácteas, papeleras y curtiembres, rubros que requieren un suministro energético constante y competitivo.
Explicaron que en Argentina existe un segmento industrial importante que opera con IFO, especialmente aquellas empresas que no cuentan con acceso a gas natural. En esos casos, el combustible se convierte en una alternativa estratégica para sostener la producción sin depender exclusivamente del diésel.
RELACIÓN COSTO – BENEFICIO
En cuanto a la relación costo-beneficio, destacaron que es uno de los principales atributos del producto. Según precisaron, el costo del IFO es 35% menor del diésel en Bolivia por unidad de volumen, lo que representa una diferencia económica significativa para las industrias que puedan adaptarse a su uso.
Asimismo, indicaron que el precio puede optimizarse aún más dependiendo de la logística. Si las empresas optan por retirar el combustible directamente desde la planta productora de Saltapetrol y cuentan con un esquema de transporte conveniente, el ahorro podría ser mayor.
Así, la incorporación de este combustible alternativo no solo impactaría en la estructura de costos de las industrias, sino que también contribuiría a diversificar la matriz energética y a reducir la presión sobre el abastecimiento de diésel en el país.

Sin embargo, Basalo señaló que el beneficio no se limita únicamente al costo. En términos de rendimiento, “el IFO ofrece una eficiencia cercana al 20% superior por unidad de volumen, debido a sus propiedades químicas”. Entre ellas mencionó el punto de inflamación, la densidad y la viscosidad, características técnicas que lo convierten en un combustible con desempeño destacado en equipos térmicos.
OPCIÓN SOSTENIBLE
Otro de los puntos abordados fue el impacto ambiental. Basalo destacó que el IFO es una opción más sostenible, ya que se produce a partir de hidrocarburos recuperados y no de la extracción de petróleo. Entre las materias primas utilizadas están los aceites minerales usados, fondos de tanques y cortes de reproceso de refinerías, los cuales son sometidos a procesos de destilación y tratamiento tecnológico para su recuperación.
A diferencia del diésel —que requiere la continua explotación de yacimientos petroleros— el IFO apuesta por la reutilización de recursos ya existentes, lo que reduce la presión sobre la extracción de crudo. Según explicaron, esta característica representa una ventaja adicional para industrias que son auditadas por organismos ambientales, como ocurre en el sector minero, donde el uso de combustibles recuperados puede sumar puntos en términos de cumplimiento y sostenibilidad.
De esta manera, la propuesta presentada no solo se enmarca en la búsqueda de eficiencia económica, sino también en una lógica de transición hacia alternativas energéticas más sostenibles para el sector industrial boliviano.

