Ante la creciente evidencia científica sobre la amenaza sísmica en el departamento, el Comité Consultivo Técnico Departamental (CCTD), Colegio de Ingenieros Civiles de Santa Cruz (CIC SC) y la Asociación de Ingenieros Estructurales de Santa Cruz (AIESC) hicieron un llamado a las autoridades y a la sociedad para asumir el riesgo sísmico con responsabilidad y adoptar medidas concretas de prevención.
Propusieron impulsar una política departamental de gestión del riesgo sísmico con la participación de la Gobernación y de los municipios, que contemple la elaboración de un mapa de amenaza sísmica en Santa Cruz, la actualización de la normativa vigente, la evaluación de edificaciones existentes y la implementación de programas permanentes de monitoreo y capacitación.
El presidente del CCTD y gerente de la Cámara de la Construcción de Santa Cruz, Javier Arze Justiniano, en conjunto con los presidentes del Colegio de Ingenieros Civiles de Santa Cruz, Esteban Aponte, de la Asociación de Ingenieros Estructurales de Santa Cruz, Fernando Aragón y del Colegio de Arquitectos Departamental Santa Cruz, Percy Vargas, coincidieron en señalar que si bien los sismos son fenómenos naturales inevitables, se pueden reducir las pérdidas materiales y principalmente humanas.
Entre las principales acciones propuestas, señalaron:
- Actualización y estricto cumplimiento de la normativa de diseño sismorresistente. Santa Cruz ya no puede ser considerada una región ajena a la actividad sísmica, toda nueva edificación, pública o privada debe incorporar criterios de diseño acordes con las amenazas identificadas.
- Calidad de la construcción. Exigir estudios de suelo, diseños estructurales elaborados por profesionales habilitados, visados que verifiquen el cumplimiento de la norma sismorresistente, supervisión permanente y controles de calidad de los materiales utilizados.
- Evaluación de las construcciones existentes. Miles de viviendas, escuelas y hospitales fueron edificados sin considerar criterios sísmicos, por lo que resulta indispensable identificar las estructuras más vulnerables y desarrollar programas de reforzamiento, priorizando la infraestructura crítica destinada a la atención de la población.
- Incorporar el riesgo sísmico en la planificación urbana. Es prioritario desarrollar estudios geotécnicos y procesos de microzonificación sísmica que permitan identificar las zonas de mayor riesgo y orientar adecuadamente el crecimiento de la ciudad.
- Capacitación permanente. Es necesario fortalecer la capacitación permanente de ingenieros, constructores y funcionarios públicos, así como promover una mayor cultura de prevención en la ciudadanía.
“No debemos esperar un terremoto para actuar. Cada norma que se cumple, cada estructura bien diseñada y cada construcción supervisada representan vidas que pueden salvarse. La prevención siempre será la obra de ingeniería más importante”, señalaron los representantes de las instituciones citadas.
Esteban Aponte, presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de Santa Cruz, refirió que todos los proyectos, tanto públicos como privados, deben ingresar al visado de la Sociedad de Ingenieros de Bolivia para la verificación del cumplimiento de las normas sismoresistentes. «El municipio debe asegurar la calidad de la construcción de todos estos proyectos mediante una fiscalización efectiva. No basta con tener una norma», puntualizó.
La norma oficial vigente en el país es la Norma Boliviana de Diseño Sísmico, aprobada en 2013 mediante Resolución Ministerial Nº 271 del Ministerio de Obras Públicas, y es de cumplimiento obligatorio en todo el territorio nacional, recordó Fernando Aragón, presidente de la Asociación de Ingenieros Estructurales de Santa Cruz.

