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Alejandra Araúz: “Aspiramos a reemplazar el 10% del gas natural utilizado en la producción de clínker”

Alejandra Araúz ok

María Alejandra Araúz es coordinadora de Sostenibilidad e Innovación en Itacamba. Ingeniera Petrolera e Industrial formada en la Universidad Tecnológica Privada de Santa Cruz (UTEPSA). Cuenta con una Maestría en Energías Renovables y Eficiencia Energética, cursada en la Universidad de Murcia, España, lo que marcó el inicio de su incursión en el área de sostenibilidad.

Se incorporó a Itacamba en 2019, luego de haber vivido y trabajado durante tres años en Chile, donde se desempeñó en una empresa de paisajismo y gestión de proyectos. Tras concluir su maestría, postuló a una convocatoria interna para el área de Sostenibilidad en Itacamba, siendo seleccionada en 2021. Desde entonces, viene liderando e impulsando iniciativas que acompañan el desafío de la empresa hacia la descarbonización, mediante un enfoque integral de sostenibilidad.

En esta entrevista, comparte los avances y desafíos de uno de los proyectos más ambiciosos en materia ambiental dentro del sector cementero en Bolivia: el coprocesamiento de residuos.

¿Qué motivó a Itacamba a desarrollar un proyecto de coprocesamiento de residuos en Bolivia?

Este proyecto viene desde nuestras casas matrices: Votorantim Cimentos y el Grupo Molins, cementeras con amplia trayectoria internacional. Ambas vienen desarrollando desde hace años el coprocesamiento de residuos, y han sido fundamentales en el diseño de nuestra hoja de ruta de Sostenibilidad hacia el 2030.

Dicha hoja de ruta está compuesta por siete pilares, entre los cuales se destaca el de cambio climático y energía. Este pilar incluye como uno de sus principales indicadores el uso de combustibles alternativos en la producción de clínker.

Con el objetivo de cumplir este compromiso, desde 2021 hemos venido trabajando con las autoridades ambientales. Ese año iniciamos la actualización de nuestro Plan de Manejo Ambiental, incorporando la actividad de coprocesamiento de residuos propios como parte del proceso productivo, con el fin de utilizarlos como combustibles alternativos. A la fecha, hemos coprocesado más de 860 mil kilogramos de residuos propios en nuestra planta.

Paralelamente, avanzamos en gestiones ante las autoridades ambientales para incluir también residuos de terceros en nuestro proceso. Como parte de ese trabajo, ya obtuvimos la licencia ambiental correspondiente y, posteriormente, el registro como operador autorizado, que nos permite recibir residuos municipales de los tres municipios de la provincia Germán Busch: El Carmen Rivero Tórrez, Puerto Suárez y Puerto Quijarro.

Asimismo, obtuvimos el registro como operador de residuos especiales e industriales, otorgado por la Gobernación de Santa Cruz. Con estos avances, ya estamos listos para operar y recibir residuos de terceros.

Planta Yacuses de Itacamba

¿Cómo surge la idea de transformar los residuos de terceros en energía?

Es para dejar de utilizar el gas natural, que es un combustible fósil, queremos sustituirlo y aportar también a la gestión de residuos del departamento. Es un tema ambiental para lograr la descarbonización de nuestra industria.

¿En qué consiste este proyecto y cómo se implementa en la planta de Yacuses?

Consiste en analizar los residuos para determinar su viabilidad como combustibles alternativos. Estos deben pasar por un proceso de pretratamiento o acondicionamiento que los prepare adecuadamente para ser utilizados en el sistema de alimentación del precalcinador. Una vez acondicionados, los residuos se mezclan con gas natural y, gracias a la energía térmica generada durante la producción de clínker, pueden funcionar como combustible alternativo.

¿Qué tipo de residuos están utilizando actualmente?

Actualmente hemos iniciado el coprocesamiento con residuos como papel, cartón, bolsas de cemento descartadas y palets, que también son considerados residuos industriales generados en planta. Además, ya contamos con la autorización para incorporar neumáticos fuera de uso y biomasa, así como algunos residuos municipales.

En general, el coprocesamiento permite el aprovechamiento de una amplia variedad de residuos. Sin embargo, debemos adecuarnos a la normativa boliviana, que aún se encuentra en proceso de desarrollo. En ese sentido, hemos venido trabajando junto al Ministerio de Medio Ambiente en la elaboración del reglamento de coprocesamiento, con el objetivo de ampliar su alcance en todo el país.

Este trabajo lo hemos realizado en coordinación con otras cementeras, conformando un grupo que, con el acompañamiento del Instituto Boliviano del Cemento y Hormigón, ha sostenido diversas mesas técnicas para avanzar en la reglamentación.

¿Qué desafíos han enfrentado para poner en marcha este proyecto?

Actualmente no existe una norma específica para el coprocesamiento en Bolivia, y esa ha sido una de las principales limitantes del proceso. Justamente por ello, venimos trabajando en el desarrollo de dicha normativa. Esta ausencia regulatoria nos ha generado varios desafíos, especialmente durante la elaboración de nuestro Estudio de Evaluación de Impacto Ambiental, el cual recibió numerosas observaciones por parte de la autoridad ambiental.

Uno de los principales retos fue demostrar que el coprocesamiento es una práctica segura y consolidada en otros países desde hace muchos años. Además, existía preocupación por parte de la autoridad ambiental en torno al tema de las emisiones.

Otro desafío importante es la falta de un laboratorio certificado en Bolivia para realizar las mediciones atmosféricas requeridas por este tipo de procesos. Estas mediciones demandan metodologías específicas y equipos de alta precisión, tecnología con la que los laboratorios nacionales aún no cuentan. Por esta razón, recurrimos a un laboratorio extranjero acreditado y certificado por Inmetro (Brasil), el cual se trasladó hasta nuestras instalaciones para realizar las mediciones correspondientes.

¿Cuántas toneladas de residuos tienen proyectado coprocesar en los próximos cinco años?

Contamos con una hoja de ruta definida hacia el 2030, la cual es pública y se encuentra disponible en nuestros reportes de sostenibilidad. Según esta planificación, aspiramos a reemplazar al menos el 10% del gas natural utilizado en la producción de clínker por residuos coprocesados.

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