En un país donde el empleo juvenil, la migración interna y la informalidad siguen marcando las dinámicas del mercado, el trabajo digital aparece como una de las vías más rápidas para acceder a ingresos más altos y en divisa fuerte. Y las empresas globales lo saben.
La economía del trabajo remoto en Bolivia se perfila para dar un salto histórico en 2026. Según el Informe Laboral Andino 2025 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la participación en modalidades remotas crecerá un 30% este año, impulsada por la adopción tecnológica, la demanda internacional de servicios digitales y el crecimiento sostenido del ecosistema freelance en América Latina.
Para 2026, la OIT estima que la demanda de talento latinoamericano crecerá especialmente en tres verticales: customer support bilingüe, con preferencia por español–inglés; ingeniería y desarrollo de software, especialmente roles junior y mid–level y servicios creativos, desde diseño gráfico hasta edición de video y marketing digital.
Bolivia, que históricamente tuvo menor penetración en exportación de talento que otros países vecinos, comienza a cerrar esa brecha. La combinación de jóvenes con buena adopción tecnológica, costos competitivos y una creciente red de plataformas digitales está impulsando una mayor integración del país en la economía global del trabajo.
En medio de este proceso de digitalización acelerada, Airtm se consolida como una pieza central para que los trabajadores remotos bolivianos puedan cobrar en dólares y participar de la economía global del talento. La compañía reporta en Bolivia un crecimiento sostenido —tanto en usuarios activos como en volumen de transacciones notable, reflejo directo de la expansión del trabajo freelance en el país.
Airtm funciona como una billetera digital que facilita la recepción, gestión y gasto de ingresos en dólares digitales (USDC), una alternativa cada vez más valorada por los profesionales que buscan proteger sus ingresos frente a la devaluación del boliviano y a las limitaciones de los métodos de pago tradicionales. La herramienta permite cobrar a clientes internacionales, convertir esos fondos a moneda local mediante una red de cajeros P2P (persona a persona) y, además, ofrece una cuenta virtual en Estados Unidos que habilita a los usuarios bolivianos a recibir pagos desde cualquier mercado.
A esto se suma que la plataforma permite realizar retiros al valor del dólar paralelo —lo que puede traducirse en hasta un 50% más de ingresos netos para los trabajadores independientes—, acceder a una de las cuentas virtuales en Estados Unidos más económicas del mercado y utilizar una tarjeta virtual internacional en USDC, válida para compras y pagos en cualquier parte del mundo.
También se observa un aumento relevante en el monto total de ingresos recibidos por freelancers bolivianos a través de la plataforma, una cifra que la firma proyecta triplicar durante 2026, impulsada por la demanda internacional de perfiles bilingües, creativos y técnicos. Según estimaciones internas, una proporción cada vez mayor de las operaciones procesadas está vinculada a actividades freelance —soporte al cliente, diseño, desarrollo, creación de contenido y marketing digital.
Según Rubén Galindo Steckel, CEO de Airtm: “Bolivia está entrando a una nueva fase: la economía del talento ya no es una tendencia, es una oportunidad concreta. Cada año vemos más profesionales y jóvenes conectarse con trabajos globales, generando ingresos en dólares y reduciendo la dependencia del mercado laboral local.”
Perspectiva 2026: dólar digital, profesionalización y salto de ingresos
Las previsiones del sector apuntan a que la digitalización laboral seguirá profundizándose por tres factores:
1. Aumento de ingresos vía plataformas globales
Se espera un incremento significativo en los ingresos promedio de los trabajadores remotos, estimado entre 15% y 20%, como resultado de la creciente demanda internacional de talento latinoamericano. Los servicios digitales continúan expandiéndose y, en un contexto global de ajuste de costos, Bolivia aparece como un mercado competitivo tanto por habilidades como por estructura salarial. Para miles de jóvenes profesionales, esto representa la posibilidad de acceder por primera vez a ingresos en dólares y a contratos sostenidos con empleadores internacionales.
2. Mayor penetración de herramientas financieras digitales
Se prevé una mayor penetración y sofisticación de herramientas financieras digitales, que están redefiniendo la forma en que los trabajadores bolivianos manejan su liquidez. En este punto, la disponibilidad de dólares digitales (USDC) y la posibilidad de recibir pagos desde cualquier país se convierten en una ventaja diferencial frente al sistema financiero tradicional. Como explica Rubén Galindo Steckel, CEO de Airtm: “El acceso a pagos en dólares y la posibilidad de recibir ingresos desde cualquier país es una ventaja competitiva para el talento boliviano. Plataformas como Airtm democratizan el acceso a la economía global y reducen las barreras de entrada para nuevos profesionales.”
3. Profesionalización del ecosistema freelance
La oferta de cursos técnicos accesibles, certificaciones internacionales, talleres en línea y comunidades de especialización está ampliando el número de bolivianos capaces de competir en mercados globales. La tendencia también está siendo impulsada por empresas extranjeras que buscan formar talento de manera directa para cubrir posiciones remotas, especialmente en roles de soporte, marketing, ventas y operaciones.
En este escenario, los sectores que muestran mayor potencial de expansión para 2026 —según previsiones de Airtm— incluyen atención al cliente bilingüe (+35%), servicios creativos (+28%), desarrollo de software (+24%), marketing digital (+22%) y asistentes virtuales u operaciones remotas (+18%). Este crecimiento anticipado no sólo revela hacia dónde se está moviendo el talento boliviano, sino también qué competencias serán más demandadas en el corto y mediano plazo.
En conjunto, estas tendencias permiten proyectar que 2026 será un año de inflexión: Bolivia podría consolidarse como uno de los nuevos polos emergentes de talento remoto en la región andina. Para un país históricamente condicionado por la informalidad laboral y la limitada generación de empleo formal, la expansión del trabajo remoto abre la puerta a una nueva economía basada en el conocimiento, la exportación de servicios y la generación de ingresos globales a escala individual.

