Para la empresa, la vida de sus colaboradores es primero. Opera con la convicción de que todos los incidentes se pueden prevenir con disciplina y cultura.
SOBOCE ha consolidado una gestión de seguridad que prioriza la prevención y el cuidado de las personas como eje central de sus operaciones. Trabajos en altura, contacto con energías peligrosas, movimiento de maquinaria pesada y el tránsito interno de vehículos figuran entre los riesgos más críticos que enfrenta la empresa, los cuales son gestionados mediante herramientas como la IPERO (Identificación de Peligros, Evaluación de Riesgos y Oportunidades), que permite planificar controles antes de cada intervención.
A este enfoque se suma la aplicación del APRI (Análisis Preliminar de Riesgos Industriales), una metodología clave para la operación diaria que valida, en campo y en tiempo real, las condiciones de seguridad antes de iniciar cualquier tarea. Bajo este esquema, ninguna actividad comienza sin que se hayan verificado previamente los controles establecidos.
En la práctica, estas medidas se traducen en acciones como el bloqueo de energías, la delimitación de áreas de trabajo y el uso estricto de equipos de protección personal. Este rigor operativo se complementa con un sistema de seguimiento basado en indicadores proactivos de seguridad, orientados a anticipar y prevenir incidentes. Entre ellos destacan los análisis previos de riesgos, el cumplimiento de permisos de trabajo para actividades de alto riesgo, la aplicación de procedimientos de control de energías peligrosas, la ejecución de inspecciones de seguridad y las capacitaciones preventivas al personal.
De manera paralela, la empresa también analiza indicadores reactivos, como incidentes y eventos no deseados, con el objetivo de identificar causas, generar aprendizajes y reforzar sus barreras preventivas.
CULTURA CERO ACCIDENTES
SOBOCE promueve una cultura donde la seguridad es el valor máximo bajo la visión de que el “Cero es Posible”, trabajando para eliminar cualquier incidente operativo. Para lograrlo, empodera a todo el personal con la Autoridad de detener el Trabajo, permitiéndoles parar cualquier labor si las condiciones de seguridad no están garantizadas, sin temor a represalias.
También impulsando el reporte voluntario de condiciones inseguras y fomentando que cada colaborador se sienta responsable de su propia seguridad y la de sus compañeros. “Buscamos que la prevención sea un valor compartido y no solo una regla que cumplir”, asegura la empresa.
GESTIÓN INTEGRAL
La empresa cementera integra la gestión de calidad, medio ambiente, seguridad y salud en el trabajo a través de un Sistema de Gestión Integrado (SGI) que rige su operación diaria desde hace más de 20 años. “Este sistema refleja nuestro compromiso con la mejora continua, la protección del medio ambiente, la sostenibilidad y el bienestar de nuestros colaboradores, y se aplica de manera transversal en todas nuestras actividades productivas, alcanzando también a nuestros contratistas y partes interesadas”, destaca la compañía.
En este sentido, aplica y certifica los requisitos establecidos en: ISO 9001:2015; ISO 14001:2015; ISO 45001:2018.
Estas normas no se aplican de forma aislada, sino que forman parte de un mismo estándar operativo que guía las decisiones diarias de la empresa. “Para nosotros, una operación solo es verdaderamente eficiente cuando la calidad del producto, el cuidado del medio ambiente y la seguridad y salud de las personas avanzan juntos”.


