Por Oralia Ramírez Banzer
Ingeniera Civil con más de 40 años de trayectoria I Presidenta de AFIB
La participación de las mujeres en el sector de la construcción en Bolivia continúa siendo minoritaria, aunque su presencia ha ido ganando espacios progresivamente. Según información difundida por la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (CADECOCRUZ) en 2025, las mujeres representan aproximadamente el 4,5% de la fuerza laboral del sector a nivel nacional.
Sin embargo, es importante diferenciar la participación en los trabajos netamente operativos de su creciente presencia profesional en áreas estratégicas como la ingeniería, la arquitectura, la supervisión y la gestión de proyectos.
Desde mi experiencia, considero que hemos avanzado significativamente en la formación y preparación de profesionales altamente calificadas. No obstante, todavía persiste una brecha importante entre esa capacidad técnica adquirida y las oportunidades reales para acceder al mercado laboral, asumir responsabilidades de alta complejidad y ocupar cargos de dirección. El desafío actual ya no consiste únicamente en incorporar más mujeres al sector, sino en garantizar las condiciones para su desarrollo profesional de largo plazo y su participación activa en la toma de decisiones.

PARTICIPACIÓN DE LA MUJER
La presencia femenina se distribuye de manera heterogénea según la especialidad técnica. Las mujeres han alcanzado una participación muy consolidada en áreas como la arquitectura, el diseño, la planificación, la administración y la gestión de contratos.
En el campo de la ingeniería civil, contamos con profesionales altamente capacitadas que lideran procesos de supervisión, fiscalización, consultoría, dirección de obras y resolución de controversias contractuales.
A pesar de esta sólida solvencia técnica, todavía encontramos barreras estructurales para acceder a los niveles más altos de dirección empresarial y gerencia general de macroproyectos.
Por ello, desde las instituciones gremiales promovemos una participación femenina equilibrada en toda la cadena de valor de la construcción, impulsando que el talento técnico se traduzca de igual forma en liderazgo ejecutivo.
MOTOR INDISPENSABLE
La participación de la mujer es un motor indispensable porque amplía la disponibilidad de talento, conocimientos avanzados y capacidades profesionales que la construcción requiere de forma urgente para modernizarse. Las ingenieras y profesionales del sector aportamos una rigurosa formación técnica, capacidad analítica, organización metodológica y perspectivas diversas para la resolución de problemas complejos.
Cuando los equipos de proyectos son diversos y están integrados bajo criterios estrictos de competencia, las posibilidades de optimizar recursos y hallar soluciones eficientes se incrementan de forma notable. Además, incorporar activamente a las profesionales significa capitalizar la inversión que la sociedad ya ha realizado en su educación superior.
El sector de la construcción necesita talento calificado, no distinciones de género. Estoy convencida de que la igualdad de oportunidades no debe entenderse únicamente como una reivindicación social, sino como una decisión corporativa estratégica para elevar la productividad, la innovación y la competitividad en el mercado boliviano.
MUJERES EN LA CARRERA DE INGENIERÍA CIVIL
Existe una visibilidad mucho mayor de las mujeres en las carreras de ingeniería, así como una creciente y activa presencia femenina en los espacios profesionales, académicos y gremiales. Si bien para precisar el incremento porcentual exacto en las aulas requerimos de estadísticas universitarias oficiales, centralizadas y actualizadas a nivel nacional, la realidad en la práctica laboral nos demuestra que las mujeres cuentan con todas las capacidades para formarse y ejercer la profesión con la máxima excelencia.
Desde la Asociación Femenina de Ingeniería de Bolivia (AFIB), la cual tengo el honor de presidir, promovemos de forma permanente la capacitación continua, el intercambio de experiencias de alto nivel, el fortalecimiento del liderazgo y el apoyo mutuo entre ingenieras de las distintas especialidades. Considero fundamental incentivar el interés de las niñas y jóvenes hacia las carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM), visibilizando referentes femeninos consolidados que les demuestren que la ingeniería no tiene límites de género. La capacitación no tiene género; nuestro trabajo está enfocado en que más mujeres no solo ingresen a estas disciplinas, sino que concluyan sus estudios, accedan a empleos de alta calidad y encuentren oportunidades reales de proyección profesional.
Cuando los equipos de proyectos son diversos y están integrados bajo criterios estrictos de competencia, las posibilidades de optimizar recursos y hallar soluciones eficientes se incrementan de forma notable.
OPORTUNIDADES LABORALES
Las oportunidades son amplias y abarcan puestos clave tanto en el sector público como en el privado. Las profesionales se desempeñan con éxito en consultoría, diseño estructural, planificación urbana, supervisión y fiscalización de obras, administración de contratos, control de calidad, gestión de riesgos y gerencia de proyectos.
Asimismo, un ámbito de creciente desarrollo es la gestión de controversias y el arbitraje en la construcción, campos donde el conocimiento técnico especializado, la experiencia contractual y la capacidad analítica y de negociación son herramientas críticas.
En mi trayectoria personal, he tenido la oportunidad de conocer a fondo las distintas etapas del ciclo de vida de un proyecto, desde la dirección y supervisión en sitio hasta la administración contractual compleja y el tratamiento de disputas. Esta experiencia me ha permitido comprender la importancia de amalgamar los criterios puros de la ingeniería con habilidades avanzadas de gestión legal y negociación.
Sin embargo, para que estas oportunidades sean sostenibles, necesitamos fortalecer los mecanismos de vinculación entre las profesionales, las universidades, los entes gremiales y las empresas constructoras, asegurando que la excelencia académica esté acompañada de plataformas concretas para la inserción laboral.
PRESENCIA LIMITADA
Se observan avances significativos en la apertura de espacios, pero el progreso no es uniforme en todas las estructuras de las empresas. La presencia femenina sigue siendo limitada en los directorios, las altas gerencias y en ciertas áreas netamente operativas de campo.
En el ámbito técnico, las ingenieras bolivianas han demostrado sobradamente su capacidad para dirigir obras de envergadura, supervisar proyectos complejos, administrar contratos estatales y privados y liderar equipos multidisciplinarios con éxito. Pese a ello, aún persisten sesgos inconscientes y estereotipos tradicionales que influyen en los procesos de reclutamiento y en las líneas de promoción interna.
Es vital que el empresariado adopte políticas de contratación transparentes basadas estrictamente en competencias, méritos y resultados. No basta con sumar mujeres a los equipos de soporte técnico; es imperativo abrir las puertas de las gerencias y directorios, que es donde se define el rumbo estratégico de la industria.
COMPETENCIAS DE LIDERAZGO
Debido a la velocidad con la que evolucionan la ingeniería y la tecnología, la actualización técnica permanente es obligatoria. Las profesionales debemos dominar metodologías modernas de gestión de proyectos, análisis de costos y presupuestos, administración contractual avanzada, marcos normativos, herramientas digitales aplicadas a la construcción (como BIM), gestión de riesgos y mecanismos de resolución de controversias.
Sin embargo, la solvencia técnica es solo el punto de partida. Para acceder a la alta dirección, es indispensable desarrollar habilidades blandas de liderazgo ejecutivo: negociación estratégica, comunicación asertiva, toma de decisiones bajo presión, conducción de equipos de alto rendimiento y resolución pacífica de conflictos en entornos complejos. Debemos tener la seguridad de defender criterios técnicos con argumentos jurídicos e ingenieriles sólidos.
Desde AFIB tenemos la firme convicción de que el conocimiento y el desarrollo de competencias de liderazgo son las llaves para romper los techos de cristal. Por ello, impulsamos activamente programas de formación especializada, mentorías y redes de networking profesional.
Concluyo con una premisa que rige nuestra visión: la capacidad y el intelecto no tienen género. Las posiciones de responsabilidad deben ganarse y ejercerse por idoneidad, preparación y compromiso, construyendo así un sector más justo y productivo para el desarrollo de Bolivia.

