
El año 2020 que está finalizando ha sido muy crítico para el sector de la construcción, que es la principal actividad económica afectada por la crisis económica que desencadenó la pandemia del Covid-19.
De acuerdo con los últimos datos oficiales disponibles del Instituto Nacional de Estadística (INE), hasta el II Trimestre del 2020 la construcción presentaba una caída del PIB de -50,95 por ciento, esto significa que perdió la mitad del valor que generó el 2019 durante el mismo período de tiempo.
Este año tuvimos que paralizar totalmente nuestras actividades por la cuarentena rígida establecida entre el 22 de marzo y el 11 de mayo, lo que originó el cierre de varias empresas, algunas por quiebra, y por tanto la pérdida considerable de fuentes de empleo.
CAPITAL HUMANO, LA PRINCIPAL FORTALEZA
Santa Cruz y Bolivia cuentan con un complejo productivo de la construcción organizado y solvente, que abarca desde la producción de materia prima hasta el sector inmobiliario, pasando por el comercio y la propia actividad constructiva, lo que nos ha permitido encarar esta difícil situación sin sufrir daños mayores.
Contamos con empresas privadas solventes y con años de tradición (varias de segunda generación), con equipos humanos eficientes que trabajan con equipos, maquinaria y sistemas constructivos modernos que nos hacen competitivos.
Debemos destacar que el capital humano del sector está altamente capacitado y tienen la experiencia acumulada en años de crecimiento, lo que nos permite contar con una base sólida para lograr la reactivación del sector y de la economía, que se dará progresivamente.
PROYECCIONES 2021
El panorama para el 2021 es incierto, considerando pues que para la construcción es fundamental que la actividad económica nacional alcance tasas positivas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) y aumente la inversión pública en infraestructura de forma significativa.
Si se cumplen íntegramente las previsiones del Presupuesto General del Estado (PGE) 2021 elaborado por el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, el PIB de Bolivia crece al 4,2 por ciento y la inversión pública ejecutada alcanza los 3.441 millones de dólares, la construcción podría comenzar a recuperarse el siguiente año y crecer alrededor del 1,01 por ciento.
OPORTUNIDADES
La principal oportunidad es que la inversión pública se recupere con fuerza y que se inicien varios proyectos de obras nuevas, lo que permitirá la reactivación de la actividad de la construcción y la generación de empleos.
Del mismo modo, para garantizar la salud financiera del sector es fundamental que las instituciones públicas cancelen las deudas acumuladas que tienen con las constructoras por concepto de planillas de avance de obra devengadas. Esto dará un respiro a las empresas.
Los últimos años la construcción venía creciendo a un ritmo sostenible y representaba alrededor del 4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.
Se debe esperar a conocer las cifras oficiales a finales del año 2020 que determinarán cuánto aporta el sector.
La inversión pública es fundamental para nuestro sector, pues de acuerdo a datos del INE el 72 por ciento de la actividad constructiva depende de las inversiones del Estado.
El año 2020 la inversión pública nacional registró una fuerte caída en comparación con los años anteriores y ha sido una de las principales causas de la elevada contracción de la construcción.
De acuerdo a información oficial del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, la ejecución de la inversión pública proyectada para este año es de 2.107 millones de dólares, lo que representa una caída del 53,76 por ciento frente a lo ejecutado el año 2019 que fue de 4.557 millones de dólares.
Hasta la fecha no hay información oficial de la ejecución de esta inversión pública, tanto a nivel nacional como por departamento.
DATOS DE LOS PRINCIPALES INDICADORES DEL SECTOR
La difícil situación por la que atraviesa el rubro de la construcción se refleja en todos los indicadores de desempeño. Hasta agosto del 2020 (el último dato oficial disponible), la superficie autorizada en los permisos de construcción aprobados por los Gobiernos Municipales del país alcanzó a 649.664 metros cuadrados, lo que representa una caída del -68,90 por ciento en relación al mismo período del año 2019, cuando se autorizaron 2.088.704 metros cuadrados. (Gráfico 1)
Este dato es importante, porque los permisos de construcción representan una tendencia de la actividad de la construcción en el futuro inmediato.
En cuanto a las ventas de cemento, entre enero y agosto de 2020 (últimos datos oficiales disponibles) se comercializaron 1.640.378 toneladas de cemento, volumen menor en -36,08 por ciento con respecto al mismo período de 2019, en el que se vendieron 2.566.319 toneladas de cemento. (Gráfico 2)
Por otra parte, de acuerdo a la Encuesta Continua de Empleo (ECE) del Instituto Nacional de Estadística (INE), hasta el 30 de junio de 2020 se habían perdido el 17,2 por ciento de los empleos de la construcción en las áreas urbanas del país. En valores absolutos, el porcentaje significa que 60.000 trabajadores quedaron sin trabajo en la construcción.



