Por Laura Ripani – María Teresa Villanueva / BID
La crisis sanitaria de COVID-19 está provocando una crisis adicional: la crisis del empleo femenino. Y no es solo en América Latina y el Caribe: es un tema mundial. De acuerdo con datos del Observatorio Laboral COVID-19 del BID, la crisis del empleo femenino se manifiesta a voces en varios países de nuestra región. No solo hemos visto que las mujeres han perdido más empleos que los hombres, sino que, además, la recuperación de sus puestos de trabajo ha sido considerablemente más lenta. A nivel internacional, los empleos femeninos son 1,8 veces más vulnerables a esta crisis que los empleos de los hombres: según datos de McKenzie, aunque las mujeres solo representan el 39% del empleo, el 54% de la pérdida total de empleos han sido empleos femeninos.
El impacto de la pandemia en la brecha de género
El último informe del Observatorio muestra que, cuando hablamos de empleo total (formal e informal), el empleo de las mujeres registra una mayor caída y una recuperación más lenta en Bolivia, Chile, Colombia, México, Perú (Lima Metropolitana) y Paraguay. En el caso particular de Bolivia y Paraguay, el empleo masculino ha vuelto al nivel precrisis, pero el empleo femenino aún registra pérdidas. Sin embargo, algo diferente y que llama la atención es la dinámica del empleo femenino en el sector formal: en el caso de tres países donde hay datos disponibles (El Salvador, México y República Dominicana), el empleo formal femenino cayó menos que el masculino.

También es interesante ver la evolución del mercado laboral para mujeres y hombres durante los meses más críticos de la pandemia. En el caso de Paraguay, por ejemplo, entre junio y agosto de 2020 las mujeres habían perdido un 10% de empleo comparado con febrero 2020, mientras que la pérdida para los hombres había sido de solo un 3%. Otro país interesante es Chile, que ha tenido caídas profundas tanto para hombres como para mujeres en ese mismo período: el porcentaje de pérdida de empleo masculino había sido de 20%, mientras que las mujeres habían perdido 25%. En el caso de Lima Metropolitana las caídas en el empleo fueron igualmente perjudiciales para hombres y mujeres en el periodo febrero-junio 2020 (casi un 60% de empleos perdidos para los dos grupos), pero las mujeres han recuperado su empleo a un ritmo más lento: en diciembre de 2020, y comparando nuevamente con febrero de ese año, la pérdida había sido de 11% para hombres y 15% para mujeres.
Apostarle al empleo femenino para impulsar la recuperación
Reactivar y reconfigurar el empleo femenino es central para la recuperación económica. Si cerráramos las brechas de género existentes, el tamaño de la economía podría aumentar hasta en un 22%. Por esta razón, desde el BID estamos apoyando a los países de la región a recuperar la totalidad de los empleos perdidos durante la pandemia, con énfasis en la creación y mejora de empleos para mujeres. Nuestra labor se enfoca en tres áreas: apoyar a las empresas y fomentar el emprendimiento femenino, desarrollar las habilidades de los trabajadores de la región, y promover regulaciones que permitan mejorar el funcionamiento de nuestros mercados laborales. La meta es tener mercados de trabajo más productivos, resilientes e inclusivos, que estén adaptados a las necesidades de la nueva normalidad, cerrando las brechas de género e impulsando la recuperación económica de la región.
AUTORAS
![]()
Laura Ripani
Laura Ripani es especialista principal en la División de Mercados Laborales del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), encargada de la coordinación de la agenda del futuro del trabajo. Se especializa en el área de mercados laborales, con particular interés en la mejora de oportunidades para jóvenes. Ha publicado ampliamente en revistas académicas en las áreas de mercados laborales, protección social y educación. En sus veinte años de experiencia, Laura ha desarrollado una extensa red de contactos internacionales en los sectores público, privado y académico y se ha convertido en una líder de pensamiento para temas de mercados laborales y el futuro del trabajo. Antes de incorporarse al BID, trabajó en el Banco Mundial en proyectos relacionados al vínculo entre la pobreza y los mercados laborales en América Latina y el Caribe. Cuenta con un Doctorado y una Maestría en Economía de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, y tiene una Licenciatura y una Maestría en Economía de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina.

María Teresa Villanueva
María Teresa Villanueva es Especialista Principal de Género y Diversidad del BID. Cuenta con experiencia profesional en el desarrollo de alianzas público-privadas para promover la equidad de género a nivel regional, promoción de políticas públicas y programas para una participación más efectiva de la mujer en la fuerza laboral y en el liderazgo a nivel público y privado. Obtuvo una maestría en Gerencia para el Desarrollo de American University en la ciudad de Washington, D.C y un doble pregrado en Economía y Administración de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala.

