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Betty Ibáñez: “Es momento de planificar una ciudad que crezca en armonía con sus árboles”

Arq. Betty Ibáñez ok 1 ya

Apasionada por la naturaleza, desde hace más de 15 años se dedica a conectar a las personas con su entorno a través del paisajismo. Su trabajo combina arte, tecnología y naturaleza con un mismo fin: generar bienestar. Con la Fundación Huellas Verdes, que fundó hace cinco años y de la cual es directora, la arquitecta paisajista Betty Ibáñez amplió ese propósito, transformándolo en un movimiento ciudadano que inspira a cuidar y reverdecer Santa Cruz.

¿Cómo nace su sueño de hacer de Santa Cruz una ciudad más verde con la Fundación Huellas Verdes?

La idea nace de observar otras ciudades del mundo, llenas de árboles, sombra y vida. Santa Cruz tiene todo el potencial para ser una ciudad verde y sostenible, solo hace falta compromiso y acción. Así nació Huellas Verdes, con la convicción de que podemos lograrlo, paso a paso.

¿Qué recuerdo o experiencia personal marcó su relación con la naturaleza?

Desde niña estuve siempre en contacto con la naturaleza. Mis padres me llevaban al campo, y ahí aprendí a sentir la paz que solo se encuentra entre los árboles. Esos momentos marcaron mi amor por el paisaje y mi deseo de protegerlo.

¿Cómo pasó de una inquietud individual a liderar un movimiento colectivo como Huellas Verdes?

Durante la pandemia decidí salir a sembrar árboles junto a mis hijos. Era una manera de aprovechar el tiempo al aire libre y reconectarnos con lo esencial. Poco a poco se unieron jóvenes y amigos, y sin darnos cuenta, lo que comenzó como algo familiar se transformó en una comunidad.

¿Cuántos integrantes tiene la Fundación y cuál es su propósito principal?

Han pasado más de 500 jóvenes por la fundación. La primera directiva estuvo integrada por 10 jóvenes que lideraron el movimiento durante cuatro años, y ahora empieza una nueva gestión. Nuestro propósito es claro: sembrar árboles, crear conciencia y dejar huella en la ciudad.

¿Cómo ve el crecimiento urbano de Santa Cruz frente a la arborización?

Veo un crecimiento urbano sin rumbo. Falta planificación y visión verde. Es momento de hacerlo, de planificar una ciudad que crezca en armonía con sus árboles.

¿Qué errores estamos cometiendo como ciudad en materia de planificación verde?

El principal error es pensar que el progreso se mide solo en cemento. Las grandes ciudades del mundo se construyen con árboles, no sin ellos. Santa Cruz necesita entender que la sombra también es desarrollo.

¿Cómo se puede compatibilizar desarrollo urbano y respeto por el paisaje natural?

Cada vez más personas buscan vivir cerca de la naturaleza, y eso me alegra. Es una señal de que entendemos que el bienestar viene del equilibrio. Podemos desarrollarnos, pero respetando el paisaje que nos rodea.

¿Qué especies de árboles recomienda priorizar para la ciudad y por qué?

Siempre recomiendo especies nativas, como el toborochi y los tajibos, porque son parte de nuestra identidad y se adaptan perfectamente al clima. Además, su floración le da vida y color a la ciudad.

¿Por qué eligió trabajar con adolescentes y qué le ha sorprendido de ellos?

Porque los jóvenes son el futuro. Es necesario que desde temprano se interesen por la naturaleza y comprendan su valor. Me ha sorprendido su energía y compromiso cuando siembran el árbol. Ya tienen una admiración y respeto por los árboles, porque ven su evolución que es lenta.

¿Qué cambios ha visto en los jóvenes después de participar en una siembra?

Después de cada siembra los veo felices, sintiéndose útiles. Comprenden que han aportado algo importante a su ciudad, y eso les da orgullo y sentido de pertenencia.

¿Cómo logra que este entusiasmo no se apague y se transforme en compromiso real?

No es fácil, porque no todos disfrutan estar bajo el sol con una pala. Pero trabajamos en mantener el impulso semana a semana, creando una comunidad sólida, donde sembrar se convierta en un estilo de vida.

¿Qué papel cumplen sus hijos dentro del movimiento y cómo ha impactado en su familia?

Mis hijos son parte fundamental. Ellos crecieron sembrando árboles y hoy los veo comprometidos con la fundación. Les he enseñado que dejar un legado verde es una forma de agradecer y aportar a Santa Cruz.

¿Qué siente cuando ve florecer los árboles que plantó hace años?

Una profunda emoción. Ver un tajibo blanco florecer y recordar que lo sembramos nosotros me llena de orgullo. Es la prueba de que lo estamos haciendo bien.

¿Cuál considera que ha sido el mayor logro de la Fundación Huellas Verdes hasta ahora?

Hemos sembrado más de 1.700 árboles en diferentes zonas de Santa Cruz. Pero más allá de los números, el verdadero logro es ver a cientos de jóvenes comprometidos con su ciudad y su entorno.

¿Cómo sueña ver a Santa Cruz dentro de 10 o 20 años si este movimiento sigue creciendo?

Sueño con avenidas llenas de árboles y flores, donde podamos decir con orgullo: “Esto lo sembramos nosotros, con la fundación”. Una ciudad más verde, más viva y más humana.

¿Qué nuevos proyectos o retos tiene Huellas Verdes para lo que resta del año y para el 2026?

Queremos impulsar la siembra de árboles frutales, especialmente junto a jóvenes de bajos recursos, para que encuentren en este proyecto una oportunidad de aportar a Santa Cruz.

¿Qué le diría a los jóvenes que hoy viven más conectados a una pantalla que a la naturaleza?

Que la naturaleza está ahí, esperándolos. Nada se compara con sentir el pasto bajo los pies o la sombra de un árbol. El bienestar que ella nos da no tiene costo, pero sí un valor infinito.

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