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Resiliencia “a toda prueba”: Balance de la construcción al cierre del año

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Pese a un entorno económico adverso, la construcción logró mantenerse en movimiento durante 2025, apoyada principalmente en el impulso del sector privado.

El sector de la construcción cerró el año con un desempeño marcado por la resiliencia en un contexto económico adverso. Así lo afirmó Javier Arze, gerente general de la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz), al señalar que la actividad logró mantenerse en movimiento, especialmente en Santa Cruz, gracias al empuje del sector privado, pese a la desaceleración provocada por la elevada inflación, la escasez de divisas y combustibles, y la caída en la inversión y ejecución de obras públicas.

De acuerdo con análisis y proyecciones del Centro de Estudios Económicos y Desarrollo (CEED) de Cadecocruz, el Producto Interno Bruto (PIB) de la construcción a nivel nacional este año crecerá alrededor del 0,45%, una cifra notablemente inferior a la registrada en 2024, cuando alcanzó a 1,3%, y que evidencia un estancamiento del sector. Esta tendencia se refleja, entre otros indicadores, en la disminución de los permisos de construcción y en el menor consumo de cemento.

No obstante, el comportamiento del sector en Santa Cruz muestra una dinámica distinta. Arze destacó que la construcción se mantiene como uno de los principales motores del crecimiento regional, con un aporte superior al 4% al PIB departamental, ratificando la fortaleza del sector privado como sostén de la actividad económica en un escenario complejo.

Desde una mirada nacional, Raúl Solares, presidente de la Cámara Boliviana de la Construcción (CABOCO), proyectó que el sector cerrará el año con un crecimiento moderado de entre 1,5% y 2%, en línea con estimaciones del Banco Mundial. No obstante, advirtió que esta expansión se da en un contexto de fuerte presión sobre los costos y la rentabilidad de los proyectos.

En ese sentido, los costos de construcción se incrementaron entre un 35% y un 40%, impulsados principalmente por la escasez de divisas y combustibles. El precio del acero registró aumentos de entre 30% y 35%, mientras que el asfalto subió hasta un 64%. A su vez, los costos de vivienda se elevaron en un 38,7% para casas unifamiliares y en un 47,5% para edificios residenciales, encareciendo el acceso a soluciones habitacionales.

La situación se vio agravada por la volatilidad del tipo de cambio, ya que la escasez de dólares encareció significativamente los materiales importados, especialmente cuando el valor del dólar en el mercado paralelo superó en más del 60% al tipo de cambio oficial. Este escenario impactó directamente en la estructura de costos y en la viabilidad financiera de los proyectos.

A ello se sumaron los problemas de abastecimiento de materiales, derivados de la escasez de combustible, que paralizó numerosas obras al afectar el funcionamiento de equipos y maquinaria pesada. La alta dependencia de insumos importados —estimada entre el 60 y 70%— profundizó las dificultades, limitando la continuidad de los proyectos y generando un impacto social relevante.

Además, todo el año se registraron incrementos de insumos, materiales y equipos para la construcción. Como ejemplo, el cemento que es un insumo esencial, llegó a subir hasta un 57% en el comparativo interanual.

Para Arze, el incremento del tipo cambiario y la inflación en varios casos forzó rescisiones de contratos. La escasez de combustibles también afectó las operaciones y el trabajo normal. En Santa Cruz, el 70% de empresas reportaron una caída de ingresos de hasta un 25%.

Adicionalmente, las elecciones presidenciales entre agosto y octubre, con la asunción en noviembre, generaron un clima de incertidumbre inicial, aunque siguió un ambiente de esperanza que provocó una estabilización del dólar y provisión de combustibles temporal.

PÉRDIDA DE EMPLEOS ANTE LA DESACELERACIÓN
El sector de la construcción en Bolivia atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años, marcado por la caída de proyectos, el cierre de empresas y una fuerte afectación al empleo, especialmente de mano de obra especializada.

Raúl Solares, presidente de CABOCO, señaló que en los últimos dos años el sector ha registrado un decrecimiento sostenido que impactó directamente en la generación de empleo. “El desarrollo y crecimiento del sector tuvieron un retroceso significativo, afectando a la mano de obra en todas sus especialidades”, afirmó. Esta situación provocó la migración de trabajadores especializados a países vecinos, reduciendo la disponibilidad de personal calificado en áreas clave de la actividad constructiva.

El impacto laboral es considerable. Según Javier Arze, gerente general de Cadecocruz, se estima la pérdida de hasta 50.000 puestos de trabajo directos, lo que representa aproximadamente el 12% del total del empleo sectorial, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) a noviembre de 2025. Además, alrededor de 400.000 empleos se encuentran en riesgo a nivel nacional. En el departamento de Santa Cruz, la reducción de mano de obra alcanza el 10%.

La contracción también se refleja en la ejecución de obras. Entre mayo de 2024 y mayo de 2025, el número de proyectos se redujo en un 35%, mientras que cerca del 30% de las obras se encuentran paralizadas, principalmente por el incremento de los costos de construcción y la falta de pago en el caso de proyectos públicos.

Este escenario derivó en el cierre de empresas constructoras. A nivel nacional, CABOCO estima que alrededor de 200 empresas medianas cesaron operaciones durante la gestión 2025, profundizando la desaceleración del sector y sus efectos en la economía.

Los representantes del rubro advierten que, de no implementarse medidas que reactiven la inversión pública y privada, faciliten el acceso a financiamiento y garanticen el cumplimiento de pagos, la situación podría agravarse en 2026, con mayores pérdidas de empleo y una contracción aún más profunda de la actividad constructiva.

CRECIMIENTO MODERADO EN 2026
CABOCO proyecta un crecimiento moderado de entre 1,5% y 2% para el sector de la construcción en la gestión 2026, en un contexto aún desafiante para la economía nacional, pero con oportunidades vinculadas a la inversión en infraestructura sostenible y la generación de empleo.

De acuerdo con las proyecciones del gremio, el desempeño del sector estará impulsado por la ejecución de proyectos de infraestructura pública y privada, especialmente en áreas estratégicas como transporte, energía y servicios básicos, donde se prevé una mayor incorporación de criterios de sostenibilidad y eficiencia energética.

En materia de inversión, CABOCO destaca que el enfoque para 2026 estará orientado a obras que contribuyan al desarrollo sostenible, priorizando soluciones constructivas que optimicen el uso de recursos y reduzcan el impacto ambiental. No obstante, la entidad advierte que para consolidar esta recuperación gradual es imprescindible avanzar en medidas estructurales que brinden mayor estabilidad y previsibilidad a la actividad constructiva. Entre las principales propuestas figura la implementación de un decreto de emergencia, como medida excepcional, que permita restablecer el equilibrio económico en la contratación de obras públicas mediante el reajuste de precios de los materiales de construcción, afectados por la volatilidad de costos.

Arze sostuvo que el desempeño del sector en 2026 estará estrechamente ligado a las decisiones que adopte el nuevo Gobierno en materia de política económica y ejecución de inversión pública. “El ambiente es de optimismo por los anuncios de obras en infraestructura, al mismo tiempo que cautela entre tanto no se llegue a la implementación”, dijo.

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