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Playa 25: el oasis tropical de Betty Ibáñez

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La reconocida arquitecta paisajista celebra su octavo año consecutivo en CASACOR Bolivia con una propuesta que reinventa el descanso: una playa privada pensada para habitar la naturaleza sin salir de casa.

Inspirada en el deseo de vivir una experiencia en una playa tropical sin tener que viajar, la arquitecta Betty Ibáñez presenta en CASACOR Bolivia 2025 su más reciente creación: Playa 25, un espacio de arena blanca, vegetación nativa y materiales regionales que reconfigura el concepto de habitar desde el placer, la conexión con la naturaleza y el diseño emocional.

Ocho años consecutivos en la muestra de arquitectura y diseño más importante del país no son casualidad. La arquitecta paisajista Betty Ibáñez vuelve a sorprender en CASACOR Bolivia 2025 con una propuesta disruptiva, inmersiva y sensorial: Playa 25, un pequeño paraíso que transforma el hogar en un destino.

Con una trayectoria de más de 15 años y múltiples participaciones en la muestra, Ibáñez ha consolidado a Santa Cruz como referente nacional en paisajismo.

“CASACOR Bolivia es una vitrina de gran valor. No solo es una plataforma para mostrar nuestro arte y creatividad, sino también un espacio donde podemos soñar, innovar y deleitarnos desarrollando proyectos”, afirma la profesional.

Este año, el lema de la muestra es “Sembrando sueños”, y Playa 25 encarna fielmente ese espíritu. La idea central: traer la playa a casa, recreando un entorno que despierte sensaciones de descanso, conexión y desconexión al mismo tiempo.

“La experiencia comienza con los pies descalzos sumergiéndote en aguas cristalinas”, describe Ibáñez, evocando esa vivencia inmediata de placer vacacional.

El espacio combina arena blanca importada de Brasil, cocoteros, jatata, iluminación tenue y una paleta de colores que transita entre el verde, el turquesa, la madera y el color arena. Todo cuidadosamente diseñado para inducir una atmósfera de relajación.

Uno de los puntos más valorados es la elección de materiales regionales con un toque artístico. Las protagonistas vegetales son las plantas nativas: bananos, güembé, guapurú, cocos y las palmeras garrafa, que reflejan la esencia de la playa. A esto se suman piedras rústicas que, en su estado natural, se convierten en un lujo para los sentidos.

“El concepto lo llamé Una nueva forma de habitar”, explica la arquitecta. “Está pensado para quienes sueñan con desconectarse sin salir de casa, disfrutar un viernes como si estuvieran de vacaciones o simplemente relajarse en su propio refugio tropical”.

Con Playa 25, Ibáñez busca que cada visitante sienta lo esencial de la existencia: simplemente vivir.

Crédito de fotos: Alvaro Mier

 

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